lunes, 27 de febrero de 2012

La seducción de la fama. (F: Gaby Vargas).

Observar a alguien del otro lado de un vidrio opaco que refleja a quien se mira sin que pueda percatarse de tu presencia, es una de las experiencias más entretenidas que se pueden tener. Mientras como sola en un restaurante en el aeropuerto, observo a una veintena de periodistas que aguardan la salida del equipo de fútbol Pumas. La nube de flashes y micrófonos persigue a los jugadores conforme salen de comer en grupitos de tres o cuatro. En esos grupos siempre hay uno que es más famoso, el que destaca o es el favorito de los reporteros, a quien todos abordan para obtener una declaración. Los otros, ignorados por completo, continúan su camino cabizbajos y mochila al hombro. "¿Qué sentirán?", me pregunto al verlos partir.


Al mismo tiempo, me surge la duda: ¿qué sentirán los famosos asediados por el escrutinio constante de sus fans? Si bien el reconocimiento y la admiración pueden expandir el ego de algunas celebridades, en especial cuando son tan jóvenes como esos futbolistas, la fama, ya lo sabemos, tiene un precio.


Hay dos modos de relacionarse con la fama: quienes la usan para inspirar, como es el caso de los deportistas. O quienes aspiran a ella para sentirse valiosos.


Hoy, muchos niños y adolescentes desean "ser famosos", este anhelo es su principal aspiración. Así lo confirma un estudio publicado en el libro Just who you will be?, de Maria Shriver, ¿Por qué no? Fama, dinero y poder es una fórmula que atrae a cualquiera, en especial a los jóvenes. Ellos observan que los famosos parecen tenerlo todo: adonde sea que lleguen les tienden la alfombra roja, se transportan en autos lujosos, asisten a muchas fiestas, son asediados por todas las revistas y sus vidas amorosas parecen perfectas. Con esa idea, claro que los jóvenes quieren ser famosos, aunque sea por el tiempo que dura un video en Youtube.
La fama es sólo una imagen que, como tal, puede distorsionar la realidad. Así han sido los casos de personas como Marilyn Monroe, Amy Winehouse, Elvis Presley, Ann Nicole Smith, Jim Morrison, entre muchos más, quienes han vivido el lado oscuro de la notoriedad pública.

 

 

Los "buchones"



Comento todo esto porque me enteré de un fenómeno que se refuerza en los estados del norte del país conocido como el de "los buchones". Los buchones son jóvenes que aspiran a llevar la vida de los "famosos" dentro del narcomundo, quieren ser ricos como los grandes capos e imitar sus conductas. Este nombre viene por el whisky Buchanan's, que los jóvenes compran con el dinero producto de la venta de droga. Lo común es que al pedirlo en la cantina pronuncien el nombre de la bebida tal y como se lee en español.


Los buchones son adolescentes que juegan a ser pistoleros con armas de verdad; muchachos que han creado su propia corriente cultural, que gustan de la música norteña acelerada y de los corridos cuyas letras ensalzan el crimen y la sangre. De fiesta, mujeres y alcohol son sus noches. Visten de manera estrafalaria ropa de diseñadores italianos, gustan de los estoperoles, los zapatos de cuero de jabalí; se transportan en motos e incluso en Hummers y dan propinas de cocaína.


Esto es de llamar la atención, porque su lema es: "En este negocio, quien logra la fama tiene los días contados". Es decir, no importa cuánto dure, mientras dure. ¿De qué tamaño será la desconexión de sí mismos, la decepción o la disfuncionalidad de sus vidas, de tal manera que el poder y la fama tienen más peso que la propia existencia?


La fama, como el espejismo en la carretera, en sí misma no tiene el poder de hacer feliz a una persona; no puede dar un significado a la vida. Esto sólo lo entiendes cuando puedes observar el mundo a través de un vidrio que refleja al que se mira.


¿Cómo hacer que los jóvenes lo comprendan?

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