jueves, 27 de marzo de 2014

Parque Los Cárcamos reúne a vendedores de productos orgánicos (F: Periodico AM de León Guanajuato)





La Dirección de Economía y de Atención a Pymes anunció el evento de venta de productos orgánicos, artesanales y sustentables que se realizarán este fin de semana en el Parque Los Cárcamos.
 
El evento, organizado para festejar el primer aniversario del mercado de Productos Orgánicos, Artesanales y Sustentables, estará abierto al público el sábado 29 de marzo, de 10 de la mañana a 5 de la tarde, y el domingo 30 de marzo, de 9 de la mañana a 5 de la tarde.
 
Al evento asistirán alrededor de 60 vendedores de productos naturales como: pan artesanal, mermelada, quesos y otros productos.
 
La Dirección de Pymes aportó alrededor de 40 mil pesos para apoyo del evento.
 
Los expositores son de León, San Miguel de Allende y Dolores Hidalgo. También participarán los comerciantes del mercado de Granjeros y la expectativa es que más vendedores se sumen al proyecto de venta que se realiza cada domingo de 9 de la mañana a 5 de la tarde en el parque Los Cárcamos.

Teatro Ángela Peralta, un espacio resucitado en Mazatlán. (F: México Desconocido)

teatro_angela_peralta_mazatlan_sinaloa / María de Lourdes Alonso

 

Te presentamos la historia del rescate de este recinto, inaugurado en 1874 (con el nombre de Teatro Rubio), en donde, debido a una enfermedad, el “Ruiseñor Mexicano” nunca llegó a cantar.

 
 
 
Reconstruido dos veces e inaugurado tres, el Teatro Ángela Peralta de Mazatlán es hoy en día una magnífica sala que, además de su bella arquitectura, cuenta con los adelantos más modernos para presentar espectáculos.
 
 
La primera piedra se puso en 1869, la última en 1992, y en octubre de ese año se inauguró el nuevo Teatro Ángela Peralta con una producción de la ópera Carmen de Bizet. La cantó la compañía de Bellas Artes con artistas invitados salvo el coro infantil, que era local, y el director de orquesta, que fue el maestro mazatleco Enrique Patrón de Rueda. Ésta fue la segunda reconstrucción y la tercera inauguración del inmueble porque así es el trópico, se enseña con los teatros que pretenden robarle con sus espectáculos cámara a los celajes, ciclones y selvas de su propia y espectacular naturaleza.
 
 
Inaugurado por primera vez en 1874 como Teatro Rubio (nombre dado en honor a don Manuel Rubio, su constructor original), esta edificación era entonces una modesta sala popular que pronto cambió de manos y, modificada radicalmente entre 1878 y 1880, se reinauguró como la sala "mas cómoda y elegante del puerto, con sus 15 juegos de decorados pintados expresamente en París". ¿Cómo serían esos decorados? Entre ellos tenía que haber telones representando un florido jardincito y un calabozo, ambos para el Fausto de Gounod.
 
 
No podía faltar un gran parque romántico y una perspectiva de aristocráticos salones que igual servirían para la Traviata que para Lucía de Lammermoor. Así eran los decorados teatrales antes del cine, pero los 15 pintados en París para este teatro mazatleco nos los tenemos que imaginar puesto que ya no son más que una curlosa estadística de su historia. Debía oler a nuevo todavía en 1883, cuando llegó un barco de San Francisco con la compañía de Ángela Peralta a bordo. El "Ruiseñor Mexicano", como le decían sus adoradores, había programado la "Lucía" como estreno en Mazatlán, pero la diva, que ya venía enferma, murió sin haber cantado una sola nota en el teatro que ahora lleva su nombre.
 
 
A pesar de este suceso tan poco grato, el Teatro Rubio prosperó lo suficiente como para mantenerse en buen nivel artístico hasta los años de la Revolución. Sin embargo, los cómicos de la lengua no olvidaban el antecedente de la Peralta y entre las compañías itinerantes, nunca sobradas de fondos, se conocía a Mazatlán como "el cementerio" porque ahí morían las desahuciadas, y ahí era donde los empresarlos huían con la taquilla de la última noche dejando a los artistas varados y empeñados en sus casas de asistencia.
 
 
A principios de este siglo, el maestro Martínez Cabrera (tío del célebre constitucionalista don Antonio Martínez Cáez) llegó a Mazatlán a establecer una academia de música. Talento local sobraba y con él, el maestro logró formar pianistas, violinistas, cantantes y coros, llenando de entusiasmo a varias generaciones de mazatlecos.
 
 
En 1914, Martínez Cabrera presentó en el Teatro Rubio la Cavallería Rusticana de Leoncavallo con un elenco totalmente local. El papel de Turiddu lo cantó un joven tenor de apellido Maxemin; el de Lola, la mezzosoprano María Hass Canalizo, y Santuzza lo hizo Elvira Rivas, abuela paterna precisamente del maestro Enrique Patrón de Rueda. Con la Revolución -o más bien con la guerra civil que provocó Victoriano Huerta después de la revolución de Madero- vino la desacralización artística del teatro y comenzó su época de milusos. Al principio de esta era, mítines políticos y de guerrilleros -en fotos tomadas desde el segundo balcón aquello parecía almacén de sombreros- alternaban con bailes "de mascaritas" en carnaval.
 
 
Luego vino la época boxística. El ring se levantaba en el centro del lunetario. En esa época, el rey era el boxeador Joe Conde, ídolo mazatleco con algunos campeonatos nacionales en su haber. Los sinaloenses que eran niños en los años treinta aún recuerdan sonrientes las periódicas visitas de Fu Manchú. Este prestidigitador, que hablaba español con fuerte acento inglés y se hacía pasar por chino, traía siempre, aparte de sus memorables trucos y chistes, un deslumbrante fin de fiesta en el que transformaba a sus bailarinas en mariposas King size todas. En los años de la Segunda Guerra Mundial, el Teatro Rubio se convirtió en el Cine Ángela Peralta, y en la oscuridad de las funciones se inició su deterioro definitivo.
 
 
Clausurado como cine en 1964, durante un par de años se siguió usando como taller para las carrozas de la Reina del Carnaval y sus carros alegóricos, y en el carnaval de 1969 se abrió por última vez para ofrecer una función de lo que en tiempos más inocentes se llamó bataclán y después burlesque. Ya desde entonces bullían la idea de reconstruir el teatro y artistas como Carmen Montejo, Amparo Montes y Nati Mistral lo visitaron y, sin excepción, ofrecieron regalar un recital a beneficlo de la reconstrucción. En una ocasión, cuando aún servía de taller y los carpinteros daban sus martillazos, Ernestina Garfias, que había cantado la víspera en los Juegos Florales, probó su acústica lanzando dos o tres agudos tan brillantes que los obreros se engarrotaron y en el silencio sólo se escuchó el revoloteo despavorido de los murciélagos. Seguía resonando el espacio como casa de ópera.
 
 
En 1975, el ciclón Olivia, el más violento que ha padecido Mazatlán, le dio el tiro de gracia al edificio. Levantó el techo, que era de madera, y lo estrelló con tal furia contra el interior mismo del teatro que rompió su balconería de hierro vaciado y dejó hecho pedazos el maderamen del foro. Diez años duró a la intemperie, lo suficiente para que la selva de ficus en que está fincado Mazatlán reconquistara esa parcela. Un gigantesco amate se adueño del foro y creció tanto y tan aprisa que los muros y balcones del teatro parecían de una casa de muñecas. Otro ficus con ilusiones de jardín colgante salió del tercer balcón. En fin, en poco tiempo la vegetación cubrió el lunetario y las estructuras del techo parecían más un avión que se había estrellado en la jungla que las ruinas de un teatro. Así era el teatro, una ruina en la selva, cuando se inició su rescate en 1986. El presidente municipal de Mazatlán, José Ángel Pescador y su esposa lograron interesar al recién estrenado gobernador Francisco Labastida Ochoa y a su esposa la doctora María Teresa Uriarte, directora de Difusión Cultural del Estado, y a partir de ese momento el proyecto dejó de ser un sueño guajiro de los porteños para convertirse poco a poco en la realidad actual.
 
 
El primer festival cultural que se verificó en este teatro, se llevó a cabo a cielo abierto al pie del gran ficus. Ahí se construyó un tablado rústico para acomodar un piano, un pianista y a la soprano Gilda Cruz Romo. Mientras ella nos cantaba un recital de canciones románticas mexicanas –Ileder tropical- una luna llena salió de atrás del derruido muro y se fue trepando como paloma de plata por las ramas del gran ficus hasta que, al terminar el recital, salió al cielo limplo y estrellado para llenar con su resplandor hasta el último rincón del teatro. En aquella ocasión Gilda cantó bien, la luna sobreactuó. Cuatro festivales más se hicieron así a la intemperie, otros dos bajo techo y sólo el último del régimen de Fransisco Labastida se llevó a cabo con el cielo raso carmesí, y ¡bendita modernidad! aire acondiclonado.
 
 
El resultado final acabó por trascender con mucho el proyecto original. Éste se limitaba a rescatar el puro edificio por ser el principal monumento arquitectónico de Mazatlán, una magnífica reliquia decimonónica de fachada neoclásica e interior barroco, pero bajo la dirección del arquitecto Juan León Loya, se logró no sólo restaurar fielmente la fábrica original sino también construir dentro de ese cascarón un teatro moderno con todas las ventajas de acústica, isóptica, iluminación y control electrónico de la tecnología teatral. Para ello se le tuvo que dar mayor inclinación al piso de la luneta, se bajo el nivel del foro y se abrió un foso para una orquesta de 80 músicos. Y fue así como se terminó la segunda reconstrucción, 123 años y 15 millones de nuevos pesos después de que don Manuel Rubio pusiera la primera piedra de ese teatro que los mazatlecos por fin pudieron inaugurar por tercera vez en octubre de 1992.

Se reactiva el ébola, el virus más mortal de la Tierra (F: Yahoo Noticias)

Descubren el proceso que permite al Ébola extenderse
 
Tiene una tasa de mortalidad de 90%, es muy doloroso y aun no se ha descubierto la cura. Estas son algunas de las características del virus más mortal de la tierra, el Ébola. Esta enfermedad hace referencia a varias cepas de un mismo virus que se identificó por vez primera en seres humanos en 1976 en Sudán y en la República Democrática del Congo (RDC), en el río Ébola.
 
 
Los virus del Ébola es una enfermedad devastadora con una tasa de mortalidad de hasta el 90%. El Ébola produce fiebres hemorrágicas que provocan sangrado interno y externo, similares a la fiebre de Marburg, causada por un virus afín. No existe ningún tratamiento ni vacuna.
 
 
Esta semana se ha conocido que unas 66 personas han fallecido por esta enfermedad. La ONG Plan Internacional destacó que 59 de las muertes se han producido en la región forestal de Guinea, situada cerca de la frontera con Liberia y Sierra Leona. El resto de muertes se han producido en el Estado de Liberia y en Sierra Leona, además hay unos 20 casos más sospechosos.
 
 
 
 
Esta enfermedad se caracteriza por producir un cuadro de fiebre, malestar general, dolor muscular y sangrado por los ojos y nariz. Tiene un alto porcentaje de mortalidad que llega hasta el 90%. El periodo de incubación es de 5 a 7 días aunque a veces tarda unos 15 días en aparecer los primeros síntomas. La transmisión es por contacto de fluido, no se ha demostrado que se pueda contagiar por el aire”, cuenta el jefe de la Sección de Medicina Tropical y del Viajero, del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Carlos III, Sabino Puente.
 
 
Este experto señala que lo más curioso de esta enfermedad es que tiene brotes epidémicos y de buenas a primeras desaparece. “El virus es un poco tonto porque no hace como otros patógenos que se quedan en las personas. El virus desaparece porque mata a la mayoría de la gente por lo que termina la epidemia. Es tan mortal que acaba hasta consigo mismo”,  apunta.
 
 
En la última epidemia de Ébola, a finales del verano de 2012, murieron docenas de personas en Uganda y en la RDC. Aunque el virus es muy peligro sigue siendo poco frecuente. Desde que se descubriera en 1976 se han registrado aproximadamente 2.200 casos; de los cuales, 1.500 fueron mortales.
 
 
“No se sabe qué pasa con el virus cuando no hay epidemias”
“Hay cinco tipos de Ébola y no todos son tan agresivos. El que se está viviendo en Guinea es el virus Zaire que es uno de los más agresivos, en este caso la mortalidad sí que llega hasta el 90%.Actualmente hay tratamientos de soporte que nos pueden ayudar a reducir la enfermedad, pero no existe un tratamiento específico. Esto dificulta que la enfermedad se pueda curar”, explica la médico de la Unidad de emergencias de MSF, Olimpia de la Rosa.
 
 
Los cinco tipos del virus son: Ébola-Zaire, Ébola-Sudán, Ébola-Costa de Marfil y Ébola-Bundibugyo. El quinto serotipo, el Ébola-Reston, ha causado enfermedad en los primates pero no en humanos.
 
 
Esta experta señala que hay algunos aspectos desconocidos del virus. “Lo que no se sabe es que pasa con el virus cuando no hay epidemias, se cree que está en la naturaleza. Sabemos que hay algunos monos y murciélagos que pueden tener y trasmitir la enfermedad, pero no se sabe qué pasa con el virus cuando no hay brotes”, apunta.
 
 
Olimpia de la Rosa explica que el Ébola ha llegado alguna vez a Europa por importación. “Una persona ha estado en unos de estos países de riesgo se ha contagiado y luego ha viajado a Europa. La enfermedad se contagia con personas enfermas, pero en el momento que se detecta el brote se ponen medidas para detenerlo es mas difícil que haya expansión. Cuando hay brotes grandes como en Uganda o Congo no ha habido expansión a Europa y entre las fronteras entre los países limítrofes ha sido menor que por ejemplo pasa con la gripe. Como no está demostrado que se transmita por el aire su transiciones más complicada. Se necesita un contacto directo con una persona que tenga los síntomas y como se les aísla muy rápido se paraliza el contagio”, cuenta la médico de la Unidad de emergencias de MSF.
 
 
Su tasa de mortalidad del 90% es como la de fiebre hemorrágica de Marburg 
La enfermedad de la fiebre hemorrágica de Marburg (MHF) se originó en África central y oriental, e infecta a los primates humanos y no humanos. El virus de Marburgo se encuentra en la misma familia taxonómica como el Ébola, y ambos son idénticos estructuralmente a pesar de que produzcan anticuerpos diferentes.
 
 
Muchos de los síntomas de la fiebre hemorrágica de Marburgo son similares a los de las cepas de virus del Ebola y al igual que este no existe una terapia específica antiviral
 
 
El Ébola fue identificado por primer vez en 1976
El virus del Ébola recibe el nombre de un río existente en la República Democrática del Congo, lugar donde el virus se detectó en el año 1976. Se han dado brotes en Sudán, Zaire, Costa de Marfil, Gabón.
 
 
La cepa Ébola-Zaire fue una de las primeras descubiertas. Con un índice de mortalidad del 90% es la más mortífera de las cepas conocidas. Asimismo, ha sido la que más epidemias ha causado, produciéndose la primera en 1976 en la ciudad de Yambuku, en el norte de Zaire. 
 
En noviembre de 1989, con motivo de la importación de un grupo de unos cien macacos procedente de las Islas Filipinas, se descubrió en Reston, una localidad de Virginia, Estados Unidos, una nueva cepa del virus Ébola, derivada del Ébola-Zaire. Sin embargo, esta especie solo afectó a los primates no a los humanos. 
 
La revista Science publicó un trabajo que demuestra que el virus Ébola es la principal causa de la mortandad de las poblaciones de grandes simios, principalmente gorilas y chimpancés, en la reserva natural de fauna de Lossi, situado en el noroeste de la República del Congo-Brazzaville, y en sus alrededores. De un censo de nidos que cubría una extensión de 5.000 km 2 se deduce que el virus Ébola ha matado un total de 5.000 gorilas. 

miércoles, 26 de marzo de 2014

La Pirámide del Sol, en riesgo de hundimiento (F: J. Cardenas)

 
 
La cara sur de la Pirámide del sol en Teotihuacan está en riesgo de colapso, advierte estudios de la UNAM. La mayor exposición al sol de ese lado y una capa de cemento colocada hace 100 años la privan de humedad que ayuda a dar sustento a la construcción, refiere el informe
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Cuando a principios del siglo —a petición del presidente Porfirio Díaz—, arqueólogos emprendieron excavaciones y trabajos de rescate en la Pirámide del Sol, en Teotihuacan, añadieron cemento sobre la gran estructura de tierra para darle mayor estabilidad. Hoy, ese material, así como los rayos del sol, podría estar poniendo en riesgo de colapso la cara sur de la pirámide debido a que evita que el agua de la lluvia penetre al interior de la estructura y humedezca las toneladas de tierra que la conforman.
 
 
Y es que, después de tres años de datos recuperados gracias a un equipo (detector de muones) colocado en las entrañas de la pirámide, arqueólogos y físicos de la UNAM se percataron que una parte de la estructura está reseca, lo cual podría provocar un derrumbe en la edificación de 65 metros de altura.
 
 
“No es que vaya a caerse mañana, pero lo más probable es que pasadas decenas de años, esa cara podría comenzar a hundirse, un poco por falta de sustento”, advierte el investigador Arturo Menchaca Rocha, del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México.
 
 
El especialista, quien trabaja en colaboración con la arqueóloga Linda Manzanilla, explica que esta alerta de riesgo se identificó al interpretar los primeros datos que han logrado reunir con el equipo que diseñaron e instalaron en el interior de la pirámide con el fin de trazar una especie de “radiografía” de la estructura para visualizar su interior y detectar posibles cámaras ocultas.
 
 
Según los primeros datos, que serán publicados a finales de este año, la densidad de la estructura es 20% menor en un lado que en el otro. Es decir, la parte sur de la pirámide está seca mientras que la del norte se mantiene húmeda.
 
 
Ese desequilibrio, explica Menchaca Rocha, por un lado se debe probablemente a su posición y exposición al sol: “Vivimos en el hemisferio norte y las trayectorias del sol son siempre en el sur, por lo que ese lado es más frágil”. La edificación ha sobrevivido bajo esas condiciones por casi 2 mil años, pero lo que pudo haber aumentado el riesgo es el cemento y las piedras que se le colocaron hace 100 años, durante los trabajos de rescate de la zona.
 
 
“Nuestros ancestros no conocían el cemento y lo pegaban con baba de nopal. Esa cosa era muy porosa, a la montaña le llovía y se secaba, lo cual le daba cierta humedad”, explica Menchaca. Ahora, añade, el cemento no deja paso a la lluvia y podría estar provocando resequedad.
 
 
Sugerencias
El científico, quien precisa que esta alerta es una interpretación aun por corroborar, comenta que una de las soluciones sería colocar un material más poroso en la cubierta para que el agua penetre mejor y humedezca la parte seca. “Hay tecnología para resolverlo”, sostiene Menchaca, quien recomienda hacer estudios estructurales y de mecánica de suelos para evaluar los riesgos.
 
 
“Lo que habría que hacer es perforar con una varilla, como con los pozos de agua, una en cada lado, y tratar de comprobar si lo que detectó nuestro equipo es resequedad”, comenta el investigador.
 
 
Otras de las hipótesis que señala el ex presidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) respecto a esa diferencia de densidad tienen que ver con que en esa área podría haber un gran salón triangular, o que la pirámide tenga más piedras de un lado que de otro. Pero, de corroborarse la resequedad, sí habría que preocuparse; “lleva 100 años así y no le ha pasado nada, pero pasados decenas de años esa cara podría comenzar a hundirse”.
 
 
Menchaca Rocha, quien impulsa este estudio en la Pirámide del Sol desde 2006 junto arqueólogos del INAH y la UNAM, descarta que el acceso del público a la parte superior de la pirámide represente algún problema, ya que el ascenso es por el lado norte, donde no se han registrado riesgos.
 
 
Primeros resultados
Estas interpretaciones son resultado del proyecto que los investigadores de la UNAM comenzaron hace 14 años, cuando decidieron diseñar un detector de muones, un equipo similar al que se había ocupado en la pirámide de Kefren, en Egipto, para localizar cámaras ocultas.
 
 
El aparato fue colocado al final del túnel de 100 metros de largo que fue localizado debajo de la Pirámide del Sol y durante los últimos tres años logró recopilar datos que les permitirán a los investigadores realizar una radiografía de la edificación.
 
 
El objetivo original era corroborar la existencia de cámaras ocultas, pero hasta ahora, con 60% de los datos analizados, lo más revelador han sido los datos que sugieren un posible riesgo por resequedad.
 
 
Si ese dato se comprueba, Menchaca considera que sería una alerta para los arqueólogos, ya que esto sugeriría que otras pirámides de México, las cuales están conformadas por montañas de tierra, podrían correr el mismo riesgo.
 
 
“Si la Pirámide del Sol tiene ese problema por su ubicación, las otras pirámides lo van a tener. El lado sur siempre es más frágil. Por ejemplo, una casa que da al sur hay que pintarla constantemente. El Sol es lo que más destruye la arquitectura”, explica el especialista del Instituto de Física de la UNAM.