viernes, 30 de enero de 2015

CÓMO SOBREVIVIR A UN ATAQUE AL CORAZON CUANDO ESTAS SOLO!


CÓMO SOBREVIVIR A UN ATAQUE AL CORAZON CUANDO ESTAS SOLO!
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Dado que muchas personas están solas cuando sufren un ataque al corazón, sin ayuda, la persona cuyo corazón late incorrectamente y que comienza a sentir desmayo, tiene sólo unos 10 segundos antes de perder el conocimiento.
Sin embargo, estas víctimas pueden ayudarse a sí mismas tosiendo repetida y vigorosamente. 
Una respiración profunda se debe realizar antes de cada tosido, y el tosido debe ser profundo y vigoroso y prolongado tal como se produce en el interior del pecho.

Un aliento y tos deben repetirse cada dos segundos sin parar hasta que llegue ayuda o hasta que sienta que el corazón está latiendo normalmente.
Respiraciones profundas llevan oxígeno a los pulmones y los movimientos de tos presionando el corazón y mantiene la sangre circulando. 
La presión de compresión sobre el corazón también ayuda a restablecer el ritmo normal. 
De esta manera, las víctimas de ataque cardíaco pueden llegar a un hospital. 
Comparte a otros acerca de ésta manera de salvar su vida.

Un cardiólogo dice que si todo el que recibe este mensaje lo envía a 10 personas más, puedemos apostar que vamos a salvar al menos una vida.
POR FAVOR, SI PUEDES, COMPÁRTELO!

jueves, 29 de enero de 2015

Cebolla, un medicamento natural (F: Revista muy interesante)

Cebolla, un medicamento natural

Las cebollas aportan numerosos beneficios a la salud, desde prevenir el cáncer y los accidentes cerebrovasculares hasta aliviar el dolor de la artritis y mantener una buena digestión
Las cebollas aportan diferentes beneficios a la salud ya que son una excelente fuente de vitamina C, fibra, ácido fólico, antioxidantes, flavonoides y fotoquímicos importantes. Son bajas en calorías, sodio y no contienen grasa ni colesterol. Consumirlas, tanto crudas como cocidas, ayuda a mantenerte saludable.
La cebolla es rica en quercetina, un flavonoide conocido por su efecto preventivo del cáncer. Ayuda a reducir los síntomas cuando se presentan infecciones en la vejiga y a mantener la salud de la próstata. Tiene fotoquímicos como disulfuros, trisulfuros, cepaene y vinilditiínas que contienen propiedades anticancerígenas y antimicrobianas. Las cebollas rojas contienen la mayor cantidad de quercetina.
En su estado crudo, las cebollas fomentan la salud del corazón. Contienen azufre, un anticoagulante natural, que ayuda a disminuir la presión arterial y el colesterol malo, mientras que aumentan el colesterol bueno. Puede prevenir los coágulos en la sangre, infartos y accidentes cerebrovasculares al evitar la acumulación de placa en las arterias.
Durante años, se han utilizado como remedio casero para reducir las inflamaciones y hasta tratar el asma. El mismo azufre contiene agentes antiinflamatorios que las hacen efectivas en esos casos y que ayudan a reducir el dolor provocado por la artritis, ya que alivian la rigidez. También reducen las reacciones alérgicas al limitar en el cuerpo la producción de histaminas, responsables de los estornudos, picazón y lágrimas, cuando estas se presentan.
Por si fuera poco, las cebollas eliminan los radicales libres, propiciando un sistema inmunológico fuerte. Mejoran la eficacia de la vitamina C y la absorción de minerales a través de probióticos que se encuentran en la fibra.  Fomentan la desintoxicación al ayudar al hígado a procesar las toxinas y su alto contenido de fibra soluble provoca una buena digestión y reduce el riesgo de desarrollar úlceras gástricas.
El cromo en la cebolla ayuda a regular el azúcar en la sangre y el azufre ayuda a bajarla, mediante la activación de una mayor producción de insulina. Comer cebollas diariamente incluso puede ayudar a mejorar la densidad ósea en mujeres que atraviesan la menopausia.
Sin embargo, existen algunos riesgos, que no son del todo graves pero es importante hacer notar: La fructosa en la cebolla puede causar gases e hinchazón. Si se consume cruda, puede empeorar la acidez estomacal en personas que padecen acidez crónica o reflujo gástrico. Comer cebolla verde en grandes cantidades o aumentar sustancialmente su consumo puede interferir con medicamentos anticoagulantes, ya que su alto contenido en vitamina K puede reducir su función para adelgazar la sangre.

miércoles, 28 de enero de 2015

Fotos, gramática y la ética de la visión (F: Letras libres)

“Al enseñarnos un nuevo código visual, las fotografías alteran y amplían nuestras nociones de lo que merece la pena mirar y de lo que tenemos derecho a observar”, escribió Susan Sontag en su clásico Sobre la fotografía. Y añadió que las fotos “son una gramática y, sobre todo, una ética de la visión”.
En los últimos tiempos, probablemente alentadas por el mucho más fácil acceso a las cámaras y el acicate de las redes sociales en internet, muchas personas se han dedicado a jugar con esa gramática de la visión que es la fotografía. Ha ganado muchos adeptos la tendencia de recrear fotos antiguas: gente que toma sus viejas instantáneas familiares, busca ropa parecida a la que llevaba décadas atrás y se lanza a —en la medida en que el paso del tiempo lo permite— reproducirlas. El resultado, en la mayoría de los casos, es muy divertido.
Más allá de estas iniciativas particulares, cuyo objetivo, en general, no excede el mero divertimento, existen otras: parecidas, pero con búsquedas o sentidos diferentes. Más profundos. Artísticos. En estos casos, no se trata de una moda reciente, fruto de un acceso más fácil a los medios técnicos, sino que en general tienen un buen costo: en dinero, en tiempo o en otros recursos incluso menos tangibles.
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Quizás el caso con mayor proyección temporal es el del fotógrafo argentino Diego Goldberg. Su proyecto se titula La flecha del tiempo, y consiste en realizar, el 17 de junio de cada año, fotos carnet de sí mismo y de los demás miembros de su familia. “Nos fotografiamos para detener, por un momento evanescente, la flecha del tiempo que por allí pasa”, dicen. La iniciativa comenzó en 1976 con Diego y su esposa Susy. En 2014, ya fueron nueve: ellos dos, sus tres hijos, dos nueras y dos nietas. (El estadounidense Zed Nelson comenzó, en 1991, un proyecto parecido: todos los años, una foto similar de él, su esposa y su hijo. Su título es, simplemente, The Family.)
Aún más impactante es la experiencia de Noah Kalina, también norteamericano, quien se toma una selfie todos los días desde el 11 de enero de 2000. Cuando llevaba seis años editó un video que resumía su proyecto, titulado Everyday, hasta entonces. Se hizo tan popular que hasta fue parodiado por Los Simpson. A mediados de 2012 editó un segundo video. Verlo completo —4.514 fotos, los ojos de Kalina fijos en los tuyos, en 7 minutos y 47 segundos— es verdaderamente sobrecogedor. Y su trabajo, obviamente, continúa.
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No se trata solo de retratos de personas. El artista Halley Docherty se convirtió en un especialista en insertar imágenes antiguas en Google Street View, de forma tal de introducir escenas históricas en paisajes actuales. Primero lo hizo conpinturas famosas, luego con portadas de discos y, más tarde, con escenarios de la Segunda Guerra Mundial. Inspirado por Docherty, Sebastian Maharg (estadounidense con raíces españolas y escocesas) hizo algo muy parecido pero conimágenes de la Guerra Civil Española en Madrid, ciudad en la que él reside desde hace una docena de años.
El español Arturo Barcenilla Tirapu, gran admirador del cine de François Truffaut, se lanzó hace años a un proyecto ambicioso: crear una “guía visual” del París de ese director, que mostrara el aspecto actual de los escenarios de sus películas. Y lo logró. El resultado es el magnífico libroTruffaut/París, publicado en 2014, que reúne más de 200 fotos actuales, cada una acompaña por el fotograma original que la inspiró, además de 18 mapas para ubicar las localizaciones, fichas técnicas y un amplio anecdotario de Los cuatrocientos golpes y las otras doce películas que Truffaut rodó en la capital francesa.
Algunas semanas atrás, la cadena HBO emitió una “maratón” de la serie The Wire, considerada una de las mejores de la historia de la TV. Animado por ese hecho, Justin Fenton, periodista del Baltimore Sun, propuso en Twitter a los fans de la serie que le dijeran lugares donde había transcurrido su acción y que les gustaría ver cómo estaban en la actualidad. Y, con las respuestas, salió a la calle y los fotografió. Si bien la serie no es tan antigua (se emitió entre 2002 y 2008), el resultado no deja de sorprender: los escenarios están casi iguales.
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Sin embargo, de todas las iniciativas de esta clase, hay una que se destaca sobre las demás. Por el concepto que la subyace y por la realidad que retrata. Se trata de Ausencias, colección del fotógrafo argentino Gustavo Germano. La idea es como la mencionada al principio de este texto: recrear fotos familiares muchos años después. La particularidad es que, en este caso, en las imágenes originales hay personas que fueron asesinadas o desaparecidas por la dictadura militar que asoló la Argentina entre 1976 y 1983. En las fotos recreadas tres décadas después queda el hueco de los que ya no están.
Imposible no conmoverse ante el vacío que dejan quienes debían estar allí, en fotos que son, en sí mismas, marcas del paso del tiempo en el paisaje y en las personas. Este vacío, al igual que el de los paquetes de comida envasados al vacío, es artificial: cuando el hermetismo se rompe, así como la rotura en el paquete absorbe inevitablemente el aire de alrededor, la ausencia en la foto (ausencia que es rotura, tajo, herida imposible de cerrar) atrae la mirada con la fuerza gravitacional de un agujero negro.
Susan Sontag, en su ya citado libro, dice también que “mediante las fotografías cada familia construye una crónica-relato de sí misma, un estuche de imágenes portátiles que rinde testimonio de la firmeza de sus lazos”. Sin duda, las recreaciones de fotos antiguas son un capítulo particular en ese relato, una especie de homenaje que la familia se rinde a sí misma. En Ausencias, la falta de alguien en la recreación es la crónica de un destino trágico. Un vacío que es diferente y único en cada caso, porque, como escribió Tolstoi, cada familia desgraciada lo es a su propia manera.

martes, 27 de enero de 2015

Mi tío Hanns y el nazi Rudolf Höss (F: El país (cultura))

Rudolf Höss, segundo por la izquierda, en Auschwitz.
La historia que ha convertido al periodista Thomas Harding (1968) en el autor de un best-seller internacional se escondía entre la penumbra de su propia familia. Harding desciende de una saga de alemanes judíos que salvaron la piel al huir a Reino Unido durante el nazismo. De su tío abuelo, Hanns Alexander, sabía que era un bromista algo fantasioso al que los niños adoraban. Fue durante su funeral, una tarde lluviosa de 2006, “cuando ya no podía hacerle preguntas”, cuenta Harding durante una entrevista en Madrid, cuando descubrió que el tío Hanns había sido el hombre que detuvo al kommandant de Auschwitz, Rudolf Höss, en 1946.
Las dudas de Harding, curtido periodista de documentales, le llevaron a indagar en la biografía del hermano de su abuela. “La idea de que aquel hombre bueno pero que no llamaba la atención hubiera sido un héroe de la Segunda Guerra Mundial parecía inverosímil. A lo mejor aquello no era más que otro de los cuentos chinos de Hanns”. Husmeó en cartas, hemerotecas, archivos, grabaciones… corroboró que Hanns había sido un cazanazis del Ejército británico. Por el camino rastreó la vida de su pieza más sobresaliente: Rudolf Höss, el hombre que dirigió tres años y medio el campo de Auschwitzy que, al ser destituido, mostró un burocrático pesar: “Estaba muy ligado a ese campo donde tantas dificultades y abusos tuve que vencer, donde todavía quedaban por resolver tantos problemas pesados”.
Tras años de investigación, Harding trazó dos biografías en paralelo que sortean la tentación del maniqueísmo. “Ambos hombres eran adorados por sus familias y respetados por sus colegas. En ocasiones Rudolf Höss, el brutal kommandant, mostraba cierta capacidad de compasión. Y la conducta de su perseguidor, Hanns Alexander, no siempre estuvo libre de sospecha”. El resultado, Hanns y Rudolf(Galaxia Gutenberg), es trepidante como una ficción y sólido como un ensayo. Se ha traducido a una docena de idiomas y será adaptado al cine. Harding culminó el proyecto en circunstancias terribles, tras la muerte de su hijo Kadian, de 14 años, en julio de 2012. Finalizarlo fue un íntimo homenaje.
Thomas Harding, en Madrid. / JULIÁN ROJAS
Si las biografías de los dos alemanes hubiesen culminado en la adolescencia, Hanns habría pasado a la historia como uno de los hijos de la burguesía judía adinerada. Su padre era el médico de Albert Einstein, Max Reinhardt, Marlene Dietrich o Richard Strauss. Rudolf, por el contrario, nació en la Selva Negra en un entorno desequilibrado por un padre fanatizado y una madre distante. A los 13 se alistó para combatir en la Primera Guerra Mundial, donde fue herido y condecorado. A partir de ahí su trayectoria se desliza hacia posiciones políticas violentas, como los Freikorps (comandos paramilitares de veteranos de guerra).
En la reconstrucción del pasado, Harding combina los perfiles públicos y privados de cada personaje. Hanns da largas y largas a su novia en Londres durante la guerra. Rudolf crea una gran familia (cinco hijos) a la que instala en un chalé desde cuyas ventanas se divisaba el horno crematorio de Auschiwtz I. Nada más siniestro que las inocentes estampas infantiles en el jardín de un lugar donde perecerían más de un millón de personas. El mismo hombre que compartía mesa con ellos era el que escribiría: “Debía permanecer allí de noche y de día mientras sacaban los cadáveres, los incineraban, les arrancaban los dientes de oro o les cortaban el pelo. A petición de los médicos, me tocó observar cómo morían las víctimas a través de los tragaluces de la cámara de gas”.
Rudolf Höss, a punto de ser ejecutado en Auschwitz en 1947.
De antemano, el periodista contaba con el mutismo de la familia del dirigente nazi, que acabó venciendo a fuerza de perseverancia. Más sorpresas le causó cierto rechazo de la suya propia a hurgar en el pasado de su tío. El silencio de Hanns Alexander obedecía en parte a una visión autocrítica forjada con el tiempo. “Creo que no se sentía orgulloso de algunos acontecimientos”, comenta Harding. La detención de Höss el 11 de marzo de 1946 no fue una impecable lección de derechos humanos. Alexander había llegado hasta él después de amenazar a su esposa, Hedwig Höss, con deportar a Siberia a uno de sus hijos. Acreditó su identidad gracias a la alianza de boda. Hanns dio rienda suelta al odio de sus hombres, que apalearon al nazi, escondido en una granja en Gottrupel, con mangos de hacha. En la cárcel, cuenta Harding, “le obligaron a beber alcohol y le azotaron con su propio látigo. En todo momento estuvo esposado, y dado que la temperatura de la celda estaba muy por debajo de cero, los pies descalzos de Rudolf mostraron muy pronto signos de congelación”.
Rudolf Höss compareció como testigo en Núremberg, donde asombró al mundo al reconocer el alcance del plan de exterminio. Después fue entregado a las autoridades polacas, que le juzgaron en marzo de 1947 en Cracovia, donde escuchó sin inmutarse a supervivientes. En abril fue condenado a la horca. Se levantó a pocos metros del chalé y de la cámara de gas de Auschwitz I. Es el lugar que visitaron juntos Thomas Harding y Rainer Höss, uno de los nietos del kommandant, el único deseoso de conocer su pasado. “Este es el mejor lugar que hay aquí. El lugar donde le mataron”, dijo Höss a Harding.

La teletransportación es posible¡¡, el viaje a otras dimensiones... sería realidad¡¡ (F: Tener que contarte)

La teletransportación siempre ha sido un fenómeno considerado propio de la ciencia ficción, pero en los últimos años científicos de todo el mundo han comenzado a hacer avances significativos en el desarrollo de la tecnología del teletransporte.


Descrito por Albert Einstein como una “acción fantasmal a distancia”, la teletransportación o teleportación fue una palabra acuñada por Charles Fort para describir el transporte instantáneo de una persona o un objeto de un lugar a otro.

A lo largo de la historia, muchas personas han soñado con el poder inimaginable de la teletransportación, pero hay casos registrados que sugieren que el teletransporte es una realidad desde tiempo atrás.

Casos de misteriosas teletransportaciones

En los círculos espiritistas del siglo XIX, psíquicos de gran reputación ofrecían sus servicios a las personas de la aristocracia, convenciéndolos de que era posible “pasar” de un espacio a otro de una manera inexplicable. Pero de todos los casos de teletransportación hay un misterioso suceso ampliamente difundido, el del granjero David Lang de Tennessee, que una tarde de 1880, al cruzar un campo desapareció a la vista de muchos testigos, incluyendo tres miembros de su familia y un juez. La mayoría de los expertos han especulado que Lang, al igual que otras personas que han desaparecido misteriosamente, cayó en la “cuarta dimensión”. Todos los testigos se apresuraron en ir hacia el lugar donde había desparecido David, pensando tal vez que había caído en un agujero de algún tipo. No había ningún agujero. En una búsqueda exhaustiva por parte de los familiares, amigos y vecinos no fueron capaces de encontrar nada. Pocos meses después de la inexplicable desaparición, los hijos de Lang observaron que la hierba en el lugar donde su padre desapareció se había vuelto amarilla y se marchitó en un círculo que media alrededor de 4,5 metros de diámetro.
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Otro caso relacionado con la teletransportación fue el ocurrido en diciembre 1873, publicado en varios medios de comunicación como el Daily Post en Bristol y el Times de Londres, donde se trató como un caso inusual y misterioso. El 8 de diciembre, el Sr. y la Sra. Cumpston, dos respetables ancianos residentes de Leeds, llegaron a Bristol para hospedarse en el Hotel Victoria. Algunas horas más tarde fueron detenidos por alteración del orden público. En la estación de tren, donde fueron detenidos, los Cumpston aterrorizados gritaban: “Mi esposa y yo nos hemos escapado de unos ladrones y maleantes en una especie de cueva. Nos tuvimos que defender con una pistola”. Los Cumpston habían disparado dos veces, una en el techo y otra en la calle. El superintendente ante la sospecha de que los Cumpston estuvieran locos, lo notificó a la policía.

En el juzgado de guardia, el matrimonio dijo que por la noche habían oído fuertes sonidos extraños cerca de su habitación. Se quejaron a la dirección del hotel, que también oyeron esos ruidos, pero restaron importancia. Los ruidos cesaron y los Cumpstons volvieron a la cama. A las tres o las cuatro de la mañana, volvieron a escuchar los extraños sonidos, esta vez acompañado por una sensación alarmante de que el suelo temblaba como si fuera un terremoto. La pareja empezó a gritar, pero sus palabras parecían ser repetidas por presencias invisibles. El Sr. Cumpston sentía como si estuviera siendo arrastrado hacia una especie de agujero, pero su esposa consiguió cogerlo de la mano y así poder saltar por la ventana. En esa situación de pánico y de confusión, los Cumpston pensaron que se trataba de delincuentes que les intentaban secuestrar. La gerente del hotel declaró que, efectivamente, había escuchado unos ruidos extraños, pero no fue capaz de proporcionar más información. La policía dijo que había comprobado la habitación y no había visto nada fuera de lo común. Aunque no se conoce la verdadera naturaleza de la experiencia de la pareja, ochenta años más tarde el periodista Harold T. Wilkins sugirió lo siguiente:

“Los extraños ruidos y el agujero en el suelo descrito por los Cumpston son imposibles de explicar a menos que se suponga que, en determinadas condiciones, una fuerza desconocida puede llegar a operar creando un vórtice en la materia sólida, llamado teletransportación a otros universos. La materia es “sólida” sólo en relación con la percepción humana, a nivel atómico puede ser descrito como un espacio prácticamente vacío. Un ser humano puede ser arrastrado a un torbellino con capacidad de enviarte a decenas e incluso a miles de kilómetros de distancia. En ocasiones, un vórtice podría operar a distancias astronómicas, así como ser teletransportados a otro planeta.”

Otras dimensiones Teletransportación, acceso a otras dimensiones

Personas teletransportadas

Las teletransportaciones de seres humanos no son difíciles de encontrar en contextos folclóricos y religiosos. Uno de los primeros ejemplos fue la registrada por el reverendo Robert Kirk, en su obra clásica del siglo XVII. El gran filósofo del siglo I Apolonio de Tiana, se dijo que se teletransportó a sí mismo de forma instantánea a Éfeso (una localidad de la actual Turquía) para el tratamiento de los enfermos de la peste. Muchos santos cristianos, según las leyendas, en ocasiones eran llevados por los ángeles de un lugar a otro con una gran rapidez. Al principio de su carrera, Sathya Sai Baba, un líder religioso hindú, afirmó tener capacidades sobrenaturales milagrosas, con la capacidad de teletransportarse a sí mismo a la vista de los demás. El psicólogo Erlendur Haraldsson afirmó haber sido testigo de las teletransportaciones de Baba.



En 1901, poco después de que la familia Pansini se trasladó a una gran casa en Ruvo di Puglia, Italia, fueron víctimas de diversos fenómenos poltergeist. Alfredo Pansini, uno de los hijos de la familia tenía la capacidad de entrar en trance, que según los testigos, los “ángeles” hablaban a través de él y tenía visiones. La familia explicó, que el pequeño desaparecía de la casa reapareciendo en un estado de aturdimiento en la ciudad o en pueblos cercanos. Estas supuestas teletransportaciones fueron frecuentes durante los siguientes tres años, hasta su adolescencia en 1904. Justo antes de eso, sin embargo, el hermano menor de Alfredo también comenzó a teletransportarse, y en una ocasión desapareció de su casa y apareció a bordo de un barco de pesca a unos pocos kilómetros del puerto de Barletta. Joseph Lapponi, el asesor médico de los Papas León XIII y Pío X, entrevistó a los testigos y escribió un libro sobre el caso. En una de las investigaciones que realizó Lapponi, el Obispo Pasquale Bernardi encerró a los dos chicos en una habitación, cerrando todas las puertas y ventanas, sin embargo, a los pocos minutos los jóvenes desaparecieron.


Objetos teletransportados

El célebre investigador psíquico Hereward Carrington, quien estaba interesado en la experiencia humana y sobre todo en los Ooparts (artefactos fuera de lugar), pensó que exista algo más que la simple distracción y falta de atención para explicar ciertos episodios. Carrington escribió sobre un incidente:

“La Srta. K., una enfermera y una persona muy metódica, tenía la costumbre de poner siempre su manojo de llaves en la mesa del comedor cuando entraba en su apartamento. Un día, ella hizo esto como de costumbre y, poco tiempo después, buscó sus llaves para salir del apartamento. Sus llaves habían desaparecido. Buscó por todas partes, ya que no las encontraba. Finalmente tuvo que coger otro manojo de llaves. Unos días después, se le rompió un tapón de corcho de una botella de medicina, y fue a buscar otro tapón guardado en una caja de lata al fondo de un baúl, en el pasillo. Ella abría el cajón todos los días, hasta que aparec”

Raymond Bayless, un artista de Los Ángeles con cierta admiración en lo parapsicológico, relató una experiencia ocurrida en 1957, que tuvo lugar mientras sostenía un cepillo de mango largo y hablaba con un estudiante. La habitación estaba vacía, salvo por dos sillas y un caballete, y no había ninguna alfombra o moqueta en el suelo. Había un gran ventanal en dirección norte por donde entraba abundante luz solar. De repente, el cepillo se deslizó de su mano, tanto él como el estudiante oyeron un chasquido al chocar contra el suelo. Cuando Bayless se agachó para recogerlo, él se sorprendió al no encontrarlo por ninguna parte. Ambos realizaron una búsqueda exhaustiva por la habitación, sin encontrar señales del cepillo. “Se desvanecido en el aire”, concluyó Bayless.


Las teorías de la teletransportación

Estos casos no son únicos, incidentes como estos constituyen una prueba seria para demostrar la existencia extraordinaria de la teletransportación a otras dimensiones, demostrando que tales fenómenos son parte de la experiencia común de todos nosotros. En la actualidad, muchos científicos se inclinan a creer acerca de la teletransportación involuntaria. Los investigadores han identificado una serie de teorías sobre este fenómeno. Albert Einstein se basó en la existencia de una cuarta dimensión espacio-tiempo. Según esta versión, el espacio se abre periódicamente con agujeros negros del universo, que pueden penetrar a través de los objetos planetarios de otros mundos, utilizados por extraterrestres.

Otra teoría es la de Ralph Harrison sugerida en 1938, que según explico, la teletransportación obedece a las leyes de la meteorología. Por ejemplo, en las Bermudas la teltransportación se encuentra bajo la influencia de la Corriente del Golfo. Estos eventos pueden ocurrir en la atmósfera. Cuando los canales se abren entre los mundos, los seres vivos y los objetos pasan a través de ellos a un mundo paralelo.

Una explicación para todos estos casos seria la teoría del Multiverso. Básicamente, se podría argumentar que la teletransportación aparece el objeto en una nueva ubicación después de pasar a través de una o más dimensiones intermedias. El objeto en realidad se mueve, desapareciendo y reapareciendo, pero se está moviendo a través de dimensiones que no podemos percibir. Esto implicaría, ya sea destruyendo el objeto en nuestra dimensión y su sustitución por uno idéntico de otra dimensión, por la “conmutación” de los objetos idénticos de otra dimensión, o simplemente moviendo el objeto único a través de la otra dimensión.

Algunos teóricos han sugerido que la teletransportación es responsable de misteriosas apariciones de objetos fuera de lugar y de tiempo, o incluso las apariciones de los animales lejos de su hábitat natural. Sin embargo, aunque es demasiado pronto para sacar conclusiones, los recientes avances científicos podrían explicar este tipo de fenómenos. Quizás en un futuro próximo, la humanidad será capaz de dominar el arte de la teletransportación.

miércoles, 21 de enero de 2015

EL SIGNIFICADO DEL DESORDEN (F: Elizabeth Romero Sánchez)


EL SIGNIFICADO DEL DESORDEN
¿Sabías que el acumulamiento de cosas en el hogar y el desorden están relacionados a diferentes clases de miedos?
Como miedo al cambio, miedo a ser olvidado o a olvidar, miedo a la carencia y simbolizan además confusión, falta de enfoque, caos, inestabilidad y puede significar incertidumbre acerca de tus metas, tu identidad o lo que quieres de la vida. Además, el lug...ar de la casa en el que el desorden o el acumulamiento se encuentran refleja que área es problemática en tu vida. Por ejemplo, se dice que el clóset, o vestidor, refleja cómo te encuentras emocionalmente y que una vez lo organices tus conflictos internos se calmarán, o que una sobrecama desteñida significa que tu vida amorosa ha perdido brillo también.
¿Has conservado objetos rotos o dañados por largo tiempo pensando en repararlos algún día? Simbolizan promesas y sueños rotos y si se trata de electrodomésticos, electrónicos muebles o vajilla y los tienes, por ejemplo, en la cocina o baño significan problemas de salud y riqueza.
Si el desorden lo tienes en tu cuarto significa que eres una persona que deja las cosas inconclusas y que tienes dificultad para tener una pareja o trabajo estable. Los cuartos de niños normalmente están desordenados porque aún no han pasado por el proceso de saber qué quieren en la vida, pero hay estudios que muestran que los niños que mantienen sus cuartos organizados tienden a ser mejores en la escuela.
❍ Diferentes clases de acumulamiento
• Acumulamiento nuevo: Este acumulamiento indica que estás tratando de hacer demasiadas cosas a la vez y que no te estás enfocando en lo que debes hacer y que has perdido la dirección. Este acumulamiento o desorden incluye ropa apilada, cd's o películas alrededor de la casa, juguetes o artículos deportivos desparramados, cosas que has usado recientemente pero no has puesto de vuelta en su sitio. La manera apurada en que vivimos tienden a crear este tipo de desorden y casi todos los tenemos en nuestro hogar en alguna medida. Organizar este tipo de desorden en forma inmediata te ayuda a ser más centrada y efectiva en tu vida diaria.
• Acumulamiento antiguo: Me refiero a objetos que no usaste en un largo tiempo y que están apilados en el ático, garaje, armarios... Papeles de trabajo viejos y documentos en tu computador que ya no usas, revistas de hace más de 6 meses o ropa que no te has puesto en más de un año. Esto es reflejo de que estás viviendo en el pasado y estás dejando que tus viejas ideas y emociones se apoderen de tu presente y esto a la vez evita que nuevas oportunidades y personas entren en tu vida.
❍ 10 cosas que puedes hacer hoy mismo para controlar el desorden:
• Deshazte de lo más grande primero: la bicicleta de hacer ejercicios que ya no usas o el oso gigante de peluche que conservas desde la época de colegio.
• Devuelve las cosas que te hayan prestado, cds, libros, ropa, herramientas.
• Recoge lo que este en el suelo y colócalo en un canasto o bolsa hasta que puedas tomarte el tiempo de ponerlo en su sitio.
• Recoge revistas, catálogos y periódicos en una bolsa o canasto.
• Saca del armario 10 prendas que no hayas usado en el ultimo año y dónalas.
• Limpia las ventanas, es una manera figurativa y literal de dejar entrar la luz a tu vida.
• Vacía los cestos de basura, baños, cocina, oficina; representan cosas que ya no necesitamos o queremos en nuestras vidas.
• Sacar de los cajones de tu armario las medias sueltas que han perdido su compañera, puedes usarlas para limpiar muebles.
• Despeja el escritorio, archiva papeles que ya no uses, revisa y organiza el correo recibido.
• Deshazte de lapiceras y marcadores que no funcionen.

❍ El Significado del Desorden en Nuestro Hogar
Los seres humanos emitimos mensajes y señales de acuerdo con el acomodo de nuestros objetos personales, incluso en nuestros cajones. La acumulación de objetos es una forma de emitir señales; demasiados objetos emiten la señal de saturación de ideas, proyectos y planes totalmente confusos, muy poco estructurados y definidos.
El desorden altera el tao o el camino para obtener nuestras metas. Bloquea las vías de acceso de oportunidades y nos hace perder tiempo, que puede ser valiosísimo para estructurar de manera ordenada y disciplinada nuestro plan de vida.
Dependiendo del lugar donde se acumule el desorden, es el mensaje o señal que se está emitiendo:
• Si hay desorden u objetos amontonados en la entrada de la casa, se interpreta como miedo a relacionarse con otras personas.
• Si hay desorden u objetos amontonados en el clóset, el mensaje es que no se tiene el control sobre el análisis y el manejo de las emociones.
• Si hay desorden u objetos amontonados en la cocina, el mensaje o señal es de resentimiento o de fragilidad sentimental.
• Si hay desorden en el escritorio o área de trabajo, el mensaje es de frustración, miedo y necesidad de controlar las situaciones.
• Si hay desorden detrás de las puertas, el mensaje es de miedo a no ser aceptado por los demás, sensación de sentirse vigilado constantemente.
• Si hay desorden debajo de los muebles, el mensaje es que se le da demasiada importancia a las apariencias.
• Si hay desorden u objetos acumulados en bodegas, el mensaje es que se vive del pasado.
• Si hay desorden u objetos acumulados en el garaje, el mensaje es de temor y falta de habilidad para actualizarse.
• Si hay desorden y objetos amontonados por toda la casa, el mensaje es de coraje, enojo, desidia y apatía hacia todos los aspectos de la vida.
• Si hay desorden u objetos acumulados en pasillos, el mensaje es de conflictos para comunicarse, miedo a decir y manifestar lo que se desea en la vida.
• Si hay desorden u objetos acumulados en la sala, el mensaje es de temor al rechazo social.
• Si hay desorden en el comedor, el mensaje es de miedo a no dar pasos firmes y sólidos, sensación de dominio por parte de la familia.
En los casos en los que tenemos antigüedades u objetos heredados, éstos se impregnan de la energía de aquellas personas a las que han pertenecido. Un ritual para limpiarlos es hacerlo con incienso o aceite esencial natural de algún cítrico como naranja, limón, toronja o mandarina.
Después de haber acomodado todo ese desorden ya hemos dado el segundo paso, ahora pasamos al tercer paso limpiar o despejar la energía de nuestros espacios de vida. Esto te ayudará a convertir tus espacios en lugares sagrados; en el cual encontraras más sentido a tu vida y serás más asertivo en tus decisiones y proyectos.
- Sobre el Desorden Louis L. Hay dice:
Haga lugar para lo nuevo Sí, haga lugar para lo nuevo. Vacíe el frigorífico, tire todos esos restos envueltos en papel de aluminio. Limpie los armarios, deshágase de todo lo que haya usado en los últimos seis meses. Y si hace un año que no lo usa, decididamente eso está de más en su casa, así que véndalo, cámbielo, regálelo o quémelo.
Los armarios atestados y desordenados reflejan una mente en desorden. Mientras limpia los armarios, dígase que está limpiando sus armarios mentales. Al Universo le encantan los gestos simbólicos.

Las metamorfosis de la cabellera ficticia (F: Letras libres (Elisa Corona Aguilar))

Johan Huizinga, al escribir sobre el juego en Homo ludens, nos recuerda que somos algo más que seres de razón, a pesar de que los serios historiadores quieran ocuparse muy poco de este carácter irracional, casi trivial, de lo humano. En las actividades que producen el ocio y el tiempo libre es donde muchas veces se esconde nuestra esencia contradictoria, aquello que nos define y nos revela. Historia descabellada de la peluca, de Luigi Amara, explora precisamente un tema trivial, ocioso, de esos que poseen la permanencia de lo insignificante y que pueden explicar, a través de un simple objeto, las interrogantes de nuestra psique. No esperemos encontrar aquí un orden cronológico, un marco teórico que nos ampare del desorden y la digresión, o un listado infinito de datos sólidos. Lo que tenemos en cambio es un libro desorbitado, como su prólogo lo indica, una serie de ensayos que bien pueden ser leídos al antojo, pues personajes de tan diversos momentos históricos coinciden aquí solo por un pretexto común: la peluca que coronaba su identidad y sus intenciones. “Antes que un dispositivo de ocultamiento –nos dice el autor– la peluca es un antifaz mental, una contraseña para la metamorfosis, velo invisible y paradójico que excita a que nos reinventemos.” Amara señala también que la peluca, relacionada con la máscara o el disfraz, ha tenido su propia historia, “prosiguió una vida paralela fuera de esos espacios rituales, al margen del tiempo excepcional de los trances y las fiestas sagradas”. Es por esto que vale la pena dedicarle un libro entero. En la cabeza de Casanova o Mesalina, de Andy Warhol o Cindy Sherman, de Thomas Jefferson o Andre Agassi, la peluca ha adquirido diversos significados, algunos de ellos totalmente incompatibles, prueba de nuestra disparatada condición.
La prosa de Amara, artificiosa, decorativa, enredada como una peluca, abunda en expresiones cotidianas que lejos de ser una broma repetitiva sirven también para convertir este libro en un muestrario constante del lenguaje que circunda al cabello, lo cual es prueba de lo importante que es para nosotros su presencia, su estado, o en su caso, su ausencia y sustitución por medio de los postizos. “El vínculo entre el pelo y el horror es tan íntimo, tan espontáneo, que del erizamiento del pelo deriva la palabra misma”, dice Luigi para recordarnos que horreo significa “ponerse los pelos de punta”. En “Al otro lado del espejo del horror” y “Vendrá la muerte y tendrá peluca” se explican estos significados duales del cabello y la cabellera falsa, y cómo pueden hablarnos tanto de la vida como de la muerte: arqueólogos y profanadores de tumbas han descubierto que el cabello y su seducción no dejan este mundo con nosotros, continúan decorando incluso nuestra calavera en descomposición “con un esplendor y vitalidad que en tales condiciones roza lo macabro”. De igual forma, en “La peluca de Andy Warhol” y en “Una navaja de nombre guillotina” se muestra cómo la peluca puede defender causas opuestas de acuerdo al momento y a los ideales de quien la porta: prueba de vanguardia o de arcaísmo, de una pasión libertadora, revolucionaria, o de un espíritu monárquico a punto de caer por sus excesos. Estos ensayos tratan lo mismo de los grandes y pequeños momentos de la peluca en la historia, cuando se popularizó hasta el ridículo o cuando fue sustituida por la melena natural, cuando era moderada o por el contrario alcanzó alturas desproporcionadas, cuando era el elemento más vivo de las estatuas clásicas o cuando los jueces no podían hacer justicia sin ella.
Amara es capaz de dibujar a Kant, Descartes, Locke, Rousseau, Hume y otros tantos filósofos como una banda de empelucados que sin embargo fingen no otorgar ni una sola reflexión a sus postizos, ignorados y a la vez indispensables: “dos largos siglos en que el discurso elevado, expurgador acérrimo de lo trivial, no pudo prescindir del rito de ataviarse con pelos prestados”. A la luz de esta imagen es posible incluso cuestionar los ideales de “los paladines del sapere aude” y sospechar, “¿era [la peluca] un signo de distinción incluso para quienes no se cansaban de insistir en la igualdad entre los hombres?”.
El autor defiende su derecho (y el de todos) al fetichismo, como algo más que una patología, y lleva su obsesión al punto de afirmar que si tuviera que enviar un objeto a los marcianos, con la intención de describirles el sentido de la vida, este sería una peluca: un regalo fascinante, revelador y a la vez gran motivo de conjeturas para esos seres que imaginamos de cabeza calva e interesados en descifrar las reglas de la cotidianidad terrestre. La peluca alcanza significaciones cósmicas y futuristas que pocos se han detenido a notar: por decir una, la cabellera desprendida de Berenice que surca el firmamento y añora regresar a la cabeza de la reina, aunque esto solo sería posible si ocurriera una catástrofe cósmica que la hiciera caer con todos los astros; en este ensayo también tienen cabida aquellas series de televisión que no podían imaginar la ciencia ficción sin atavíos de pelo artificial brillante: una forma de volver más evidentes las fantasías eróticas detrás de las abducciones.
La peluca ha sido partícipe tanto de los grandes crímenes como de los grandes romances, motivo de repulsión y también de devoción y religiosidad en los cristos y vírgenes de las iglesias. Este libro señala lo que siempre ha estado ahí, frente a nuestros ojos y que, sin embargo, fingíamos no notar, tal vez por este temor a pasar por personas superficiales. Una de sus virtudes es hacernos reflexionar sobre nuestros propios acercamientos al mundo de las pelucas: recuerdo, por ejemplo, la ocasión en que acompañé a una amiga en tratamiento de quimioterapia a comprar una. En esa búsqueda por salones de belleza, nos impresionaron la variedad de colores, estilos y la gran diferencia, muy sonada, entre las de cabello natural y sintético. En nuestros andares encontramos más tiendas de las que creíamos haber visto y descubrimos incluso a una diseñadora en la ciudad de México que se jactaba de haber hecho pelucas para Jacqueline Kennedy. Fue ella quien más insistió en que las pelucas eran para todos, y que había detrás de ellas motivos y propósitos más diversos que simplemente ocultar la calvicie. El libro de Amara, cómplice de esta esteticista, vuelve visibles las metamorfosis de la peluca a lo largo de la historia y uno se pregunta cómo es que se ha podido vivir sin una para enfrentar día con día el teatro de la vida humana. ~

Kristina, D’Annunzio y las Lunæ Sororem (F: letras libres (José de la colina))

En octubre de año 2007 una pequeña y dizque trivial nota, de esas que aparecen arrinconadas en una página de la sección de espectáculos de algún periódico, informaba que la señorita Kristina Dimitrova, de Bulgaria, había, entre cuarenta y dos muchachas de veintiséis países, resultado campeona en el Concurso Mundial de los Más Bellos Traseros organizado en Munich, Alemania, por una compañía fabricante de ropa íntima femenina. Y, aunque lamento el recorte de la foto que documentaba las perfectas semiesferas posteriores de la señorita Dimitrov no tuviera la foto que correspondía, creo que mi memoria visual conserva con precisión aquella imagen espléndidamente estética, visualmente deleitosa, y casi escultórica, es decir palpable, de las Lunæ Sororem que enriquecían la anatomía de la señorita Dimitrova.
Un momento, ¿qué son las Lunæ Sororem?
Son las nalgas.                                              
Vayamos a una definición autorizada y lo menos “obscena” posible de las nalgas humanas, a las cuales el libro Sexología Lexicon (Ed. Pauvert, París, 1976) en un artículo de GZ, iniciales que, en el caso, no son de Gabriel Zaid (¡cómo van ustedes a creerlo!), sino de un doctor Gérard Zwang, define así:
“Volúmenes carnudos, bilaterales y simétricos situados en la unión del tronco y los muslos y entre las caderas, que permite al cuerpo humano estar en posición vertical o sentarse y ejercer ciertas funciones de higiene y de placer […] La ranura nace de la parte inferior de los riñones y se extiende a la punta del coxis, en el ángulo del losange de Michaelis. En la mujer los movimientos del coito están, en esa región, articulados por la columna lumbar, las caderas y las rodillas, e intervienen de manera decisiva en la inclinación y el avance de la pelvis”, etcétera.
Y basta de información más o menos científica. Veamos el lado lírico del asunto.
Supe de la frase Ad Lunæ Sororem (“A las lunas hermanas”, o “gemelas”) gracias a un muy poco conocido soneto de un poeta, novelista, dramaturgo, aviador y político (fascista, ¡ni modo!): Gabriele D’Annunzio. El cual soneto intenté traducir cuando me fue inmediatamente recordado por las triunfantes semiesferas posteriores de aquella inolvidable señorita Dimitrova.
Ahora la reaparición del recorte de aquella nota (sin la foto, ay) me devuelve al recuerdo de Kristine la bien dotada, y al poema d’Annunziano, y, no sé si para deleite del lector ofrezco aquí mi versión literal y mi intento de versión en español del poemita.
Dice el texto “Ad lunæ sororem”, en la versión literal:
“Forma dulce que te redondeas donde se inserta el arco de los riñones, si, venciendo en tu copia todos los senos, en mi mano que te busca y apresa, vas, también dúplice, hacia dos mundos/ en que el Pecado sus más raros bienes quiso encerrar para mí como en terrenales paraísos y en los misterios más profundos, oh tú, masa cándida que sobre el vivo pivote ondeas alzada hacia los altos cielos en que la voluptuosidad sus tormentas reúne, resplandece aquí en mármol argivo, si te invoca una presencia, fuera de velos, ¡oh carnal hermana de la Luna!”
Y, si il signore Gabriele D’Annunzio y usted me disculpan por el atrevimiento, para terminar este imprudente artículo, va mi esforzada aunque grata versión en un soneto en español y en endecasílabos, aunque no rimado, pero mal ritmado, y no poco enrevesado:
Forma que dulcemente redondeas
el final escindido de la espalda:
si, vences a los senos, tus gemelos,
y pesas en mis manos que te cercan,
y, también doble, vas hacia dos mundos
donde el Pecado sus raros bienes
y los misterios más profundos regala
al hombre en terrenales paraísos,
¡oh, tú masa inocente y columpiada
que asciendes hacia aquellos firmamentos
en que el Deseo agrupa sus tormentas,
como el heleno mármol resplandece,
pues quiero tu presencia ya sin velos,
doble, carnal hermana de la Luna!