domingo, 29 de abril de 2012

Los "spots" de Gabriel Quadri.(F: Alvaro Cueva).

Algunas personas odian los spots de Enrique Peña Nieto. Otras, los de Josefina Vázquez Mota. Y otras más, los de Andrés Manuel López Obrador.


Pero siempre hay argumentos a favor, hombres y mujeres que de una manera muy genuina los defienden por sus valores de producción, por alguna frase o porque simple y sencillamente se identifican con sus protagonistas.


Pero donde todo México coincide es en que los anuncios de Gabriel Quadri de la Torre son una porquería. Ahí sí, el odio es parejo y no hay manera de defender nada, absolutamente nada.
La campaña del Partido Nueva Alianza ha sido una de las peores que se han hecho en la historia de México, una ofensa gravísima, un asunto que se tiene que discutir.


¿Por qué? Porque es el colmo del abuso. El señor sabe que no va a ganar. Las autoridades, también. Y a pesar de eso, en ese afán por ser equitativos, nos lo ponen a cada rato, miles de veces, en todos los canales.


Con razón las cabezas de la industria de la radio y la televisión están enojadas.


¿Sabe usted lo que significa la suma de todos los spots de Gabriel Quadri en términos económicos? ¿Sabe usted lo muchísimo que le repercute a nuestros canales de televisión y a nuestras estaciones de radio en términos de audiencia? ¿Cómo es posible que esto esté sucediendo? Cualquiera de los más de 50 ciudadanos que hubieran querido participar de manera independiente en esta contienda electoral nos hubiera regalado algo mejor.


¿Por qué a Gabriel Quadri de la Torre se le dio esta oportunidad y a los demás, no? ¿Por qué no se le exigió hacerlo bien? ¿Por qué no se le aplicó un control de calidad? Esto una burla, un abuso, algo que no se puede soportar.


Ni le platico los anuncios porque usted, como millones de mexicanos, y como yo, no sólo se los sabe de memoria, de seguro también se burla de ellos.


Y es que el señor tiene una imagen pública entre Pocholo y personaje de El Güiri Güiri, y habla entre Quico y Tribilín. Cada vez que pregunta “¿Contamos contigo?”, es como si algo muriera en nuestro cerebro.


Tan sencillo como esto: un hombre, deje usted que sea político, empresario o actor. Un hombre que, para venderse, contrata a un modelo muchísimo más joven, pero con su mismo look, para que lo interprete en pantalla, es un hombre con problemas.


Es un hombre que no se quiere, que no se acepta, que no es capaz de dar la cara. Todas las broncas de identidad que usted se pueda imaginar, están ahí.


Y luego sus anuncios están mal hechos, llenos de contradicciones y, lo peor, con unas ideas monstruosamente enfermas.


¿Cómo diablos un partido político puede asumir que una persona, por el simple hecho de haberse quedado dormida en una fonda, está drogada? ¡Cómo! Es la cúspide del prejuicio, del clasismo, de la ignorancia.


No, y ni hablemos del spot donde una mujer corre por el desierto y el doble de Quadri, en una combi pintada como “La Máquina del Misterio” de Scooby Doo, la rescata, porque si tuviéramos un poquito de dignidad, ya hubiéramos convocado a una marcha para retirarlo.


Es una mentada de madre para la muertas de Juárez, para sus familiares, para todos los que han vivido un feminicidio y para cualquier mujer que se precie de serlo.


¡Y luego ese espíritu como de comercial de refresco de naranja con el que el Partido Nueva Alianza insiste en disfrazar sus mensajes!
La Presidencia de la República no son unas vacaciones juveniles, un maestro comprometido no es un pelado que, en lugar de estar haciendo su trabajo, se larga a surfear con sus amigos.


Cualquier cosa que podamos decir contra los spots de Enrique Peña Nieto, de Josefina Vázquez Mota y de Andrés Manuel López Obrador, cualquiera, es nada en comparación con la desgracia inmunda con la que el Partido Nueva Alianza nos está intoxicando sin considerar, claro, con su material en internet.


¿Me creería si le dijera que hay un video en el que se pretende apoyar a Gabriel Quadri pidiéndole a la gente que se disfrace con unos lentes, una nariz y un bigote de Groucho Marx? ¡Como de chiste de Woody Allen, caray! Ésta es la seriedad con la que algunos se están tomando el futuro de México. Ésta es la seriedad que usted y yo estamos permitiendo porque, claro, cuando hablamos de amores y de odios ahí sí solo nos quejamos de quien nos conviene. ¿A poco no?

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