viernes, 20 de abril de 2012

El diablo está en los detalles. (F: José Cárdenas)

La oferta de la reforma política para “ciudadanizar” el acceso a las candidaturas “independientes”, aunque despierte simpatías, tiene de entrada un defecto.


—¿Dónde están los ciudadanos independientes?
Por ejemplo… ¿Vamos a creer en la independencia de la señora Isabel Miranda de Wallace?


A falta de un partido político, doña Isabel manejó por años una organización empresarial de publicidad exterior, a la cual defendió hasta el delito, antes de entregarse en brazos del Partido Acción Nacional… a cambio de respaldar la guerra del presidente Calderón contra la delincuencia.


Tampoco es precisamente creíble la independencia de quienes, como Manuel Clouthier, El Maquío, llegaron a la lucha política desde la trinchera de los patrones… en ese caso la Coparmex, un auténtico partido disfrazado de agrupación empresarial…
…Y menos la independencia ciudadana de Miguel Ángel Mancera, un “hongo” que creció a la sombra del árbol perredista…


—¿Por qué creer en la independencia de Gabriel Quadri, “ciudadano” adherido al partido de La Maestra Elba Esther Gordillo?


Pero aun si hubiera candidatos “independientes”, no lograrían avanzar sin una organización en torno suyo…


—¿De dónde sacarían dinero para pagar sus campañas?


—¿Hay peligro de que se filtre el narco?


—¿Quién vigilaría?


Lo de las candidaturas ciudadanas suena bien, pero tiene detalles impracticables… por ahora…
Si hubiera automatismo político, entonces seríamos —si se quiere—varios millones de ciudadanos “independientes” en las boletas… y en el momento en que se establecieran los requisitos, esos requisitos sustituirían a la partidocracia que privilegia el monopolio de la representación política.


Por todo eso y otras cosas, primero habrá que leer la letra chiquita porque el diablo suele estar metido en los detalles… y, en la ley, la trampa.


MONJE LOCO: Para qué discutir… si podemos arreglar las cosas a madrazos… y otra vez se armó la gorda. Priistas y panistas echan mano a sus fierros. Navajas, cadenas, botellas y petardos… todo ayuda. Si el PAN acusa al gallo Peña Nieto de “pinocho”, ellos denuncian a la gallina Josefina por inepta, omisa y mediocre… sacan a balcón la ropa sucia de La Jefa. La acusan de cancelar Enciclomedia, el gran proyecto educativo de Vicente Fox, tan oneroso como la Megabiblioteca Vasconcelos… y mucho más que la Estela de Luz. Según el PRI, la decisión de Josefina le costó al país más de dos mil millones de pesos… además de los 11 mil pagados de antemano a las empresas contratistas encargadas del programa. La panista se defiende. Alega que Enciclomedia se suspendió porque la Cámara de Diputados le cerró la llave de los recursos. Lo cierto es que el programa se vino abajo por falta de claridad en el destino de los dineros… para 2007, nadie sabía adónde habían ido a parar casi cinco mil millones de pesos que serían utilizados para equipar primarias y secundarias. La responsabilidad de Josefina tal vez no sea total… pero el muerto, de que apesta, apesta. Ya se sabe, ya se supo…

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