lunes, 13 de abril de 2015

Besos históricos del cine, la política, las artes y la cultura (F: Revista muy interesante)

El precio de un beso. Cada vez que nos besamos con pasión transferimos masivamente a nuestra pareja y ella a nosotros una gran cantidad de microorganismos. Esta ha sido la conclusión del último estudio llevado a cabo por la Organización de Investigación Científica Aplicada (TNO) de Holanda y que recoge la revista Microbione.

No todas las personas tenemos el mismo tipo de microorganismos viviendo en el interior de nuestro cuerpo (que nos ayudan a digerir la comida o a prevenir enfermedades), ya que la genética, la alimentación o la edad influyen en el microbioma (comunidad de microorganismos) de cada individuo. La boca es la zona de nuestro organismo en la que más tipos de bacterias pueden vivir (hasta 700 variedades) y su variedad depende también de las personas con las que más tiempo pasamos.

Para su experimento, los investigadores pidieron a 21 parejas que cumplimentaran un cuestionario sobre su comportamiento afectivo, sobre todo en lo referente a los besos. Tras esto, tomaron muestras de las bocas (de la saliva y de la lengua) de todos ellos para analizar la composición exacta de la microbiota de cada uno. Los resultados revelaron que cuanto más se besaba una pareja (al menos nueve veces al día), más similares eran sus comunidades de bacterias. De hecho, tras cada beso con intensidad, los científicos descubrieron que se transferían unos 80 millones de bacterias.

Los besos más íntimos implican un contacto pleno de las lenguas y un intercambio de saliva que constituye un comportamiento único en la naturaleza y que resulta común en el 90% de las culturas conocidas. Las explicaciones habituales de la función que desempeñan los besos entre los humanos asignan, normalmente, un papel muy importante al microbiota presente en la cavidad oral, aunque los efectos exactos de esos besos nunca habían sido estudiados. Nosotros queríamos averiguar hasta qué punto las parejas comparten su microbiota oral. Y resulta que, cuanto más se bese una pareja, más similares serán sus comunidades bacterianas”, afirma Remco Kort, líder del estudio.

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