martes, 10 de septiembre de 2013

Una significativa diferencia: el café, ¿la bebida antidepresiva? (F: El gourmet urbano)

 
 
Pocas bebidas han dado pie a tanta controversia como el café. Por cada estudio que pone de manifiesto sus efectos negativos, aparecen dos indicando las ventajas que tiene. No se trata únicamente de investigaciones científicas, sin que incluso los periodistas, ensayistas y escritores se atreven a proporcionar su punto de vista sobre la negra bebida. Es lo ocurrido hace apenas unas semanas cuando en un reportaje publicado en The New York Times, Marinna Konikova, señalaba que el persistente mito de que el café estimula la creatividad probablemente sea falso. Más bien, indicaba la autora,la cafeína puede mantenernos despiertos, pero a cambio, nuestra concentración y capacidad lógica se ven perjudicadas.
 
 
El consumo moderado de café puede prevenir algunas enfermedades. (Corbis)
 
El consumo moderado de café puede prevenir algunas enfermedades. (Corbis)
 
 
Sin embargo, los últimos estudios parecen estar decantando la balanza hacia el lado positivo del café. El ejemplo más evidente es la investigación que bajo el nombre de Café, cafeína y riesgo de suicidio: resultados de tres grupos demográficos prospectivos de adultos americanos acaba de ver la luz en las páginas del The World Journal of Biological Psychiatry, y que defiende que el consumo moderado de café puede reducir de manera significativa las probabilidades de suicidarse. Según señala el grupo de investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard en Boston, aquellos que toman café a diario se suicidan hasta un 50% menos que las personas que no consumen dicha bebida en absoluto o que toman café descafeinado.
 
La cantidad propicia se encuentra entre las dos y cuatro tazas de café al día.

 

 

Una nueva asociación

 
 
La investigación encabezada por el nutricionista Michel Lucas examinó si existía alguna relación entre el consumo de café y el número de suicidios a partir de una muestra formada por 200.000 personas, cuyos hábitos alimenticios fueron seguidos durante un período de 16 años. Durante dicha franja de tiempo, 277 de los 200.000 se habían suicidado. Gracias a los cuestionarios que habían realizado cada cuatro años, llegaron a la conclusión de que aquellos que habían acabado con sus propias vidas solían beber, de media, menos café. Como señalan las conclusiones del estudio, los resultados extraídos de los tres grandes grupos demográficos analizados (alrededor de 44.000 hombres inscritos en el Health Professionals Follow-up Study, 91.000 mujeres del NHS II y 74.000 mujeres del Nurses Health Study) permiten afirmar que “existe una asociación entre el consumo de cafeína y un riesgo bajo de suicidio”.
 
 
Las mujeres que tomaban dos o tres tazas al día tenían menos posibilidades de sufrir depresión Una de las peculiaridades que muestra dicho estudio es que, a diferencia de lo que suele ocurrir con otros alimentos o bebidas, el café muestra los mismos efectos tanto en hombres como en mujeres. Por supuesto, lo que marca la diferencia es la cafeína, puesto que aquellos que tomaban café descafeinado mostraban los mismos resultados que los que no bebían café: “A diferencia de las investigaciones previas, hemos sido capaces de evaluar la diferencia que existe en el consumo de bebidas con cafeína y bebidas sin cafeína, y hemos identificado que la cafeína es el candidato más probable para explicar cualquier efecto positivo del café”, afirmaba en el estudio Michel Lucas. Sin embargo, el autor recordaba que era un error aumentar exageradamente el consumo de café, puesto que más allá del consumo de los 400 miligramos al día, apenas existía diferencia en los resultados de las pruebas.

 

 

Un estimulador que frena la depresión

 
 
No se trata de la primera vez que se relaciona esta bebida con una mayor felicidad o bienestar mental. Un estudio publicado en los Archives of Internal Medicine en septiembre de 2011 arrojaba unos resultados muy semejantes a los de la presente investigación. Dicho artículo, firmado por el mismo grupo de científicos de la Universidad de Harvard, señalaba que las mujeres que tomaban entre dos y tres tazas de café al día tenían un 15% menos de posibilidades de sufrir depresión. En este caso sí existía una diferencia entre aquellas que consumían más o menos de 400 miligramos al día, puesto que las que ingerían cuatro tazas o más por jornada aumentaban dicho porcentaje hasta el 20%. Sin embargo, en dicho estudio se citaba una investigación realizada en Finlandia que indicaba que aquellas personas que consumen más de ocho tazas al día tienen un acentuado riesgo de suicidio.
 
 
El café es el psicoactivo más consumido del mundo¿De qué manera exacta se producen estos efectos positivos? Como indican los científicos, el café estimula el sistema nervioso central y favorece la producción de ciertos neurotransmisores identificados con un mayor bienestar, como la dopamina, la serotonina y la noradrenalina. Por eso mismo, se trata, como indican los científicos de la Universidad de Boston, del estimulante psicoactivo cerebral más consumido del mundo, con un porcentaje del 80%, ya que sirve para mejorar la psicomotricidad, los reflejos y evitar la sensación de somnolencia entre aquellos que lo consumen. El café inhibe la adenosina, un receptor que influye en la sensación de sueño, y por ello, puede conducir en algunos casos al insomnio o los problemas de sueño.

 

 

Del cáncer de piel al alzhéimer

 
 
Pero estos no son los únicos efectos beneficiosos que se han identificado últimamente en el café. El mes de junio del pasado 2012, una investigación ponía de manifiesto su consumo podía detener el deterioro cognitivo, después de averiguar que los niveles de cafeína entre aquellos analizados que habían desarrollado demencia eran un 51% inferiores. La cantidad recomendada, como en el estudio más reciente, se encontraba en las tres tazas diarias.
 
 
La cafeína no repercute de manera positiva únicamente en nuestro cerebro, sino que también lo hace en nuestro corazón y nuestra piel. Según una investigación realizada por el grupo de estudio del doctor Murray Mittleman, un consumo moderado de café (entre una y dos tazas por jornada) provoca que reduzcamos en un 11% el riesgo de sufrir problemas cardiacos. Además, un grupo de dermatólogos de la Universidad de Harvard (una vez más) señaló el pasado verano que aquellos que tomaban tres tazas o más de café al día tenían un 20% menos de posibilidades de sufrir cáncer de piel. Aunque no exista quórum sobre la cantidad exacta de cafeína que debemos ingerir, lo que cada vez parece más claro es que el café puede influir de manera positiva, mediante la prevención, en nuestra salud.

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