lunes, 31 de octubre de 2011

Hazte un favor I (gaby varrgas)...

En el momento en que suceden las cosas solemos no entenderlas.

Con frecuencia sólo las entendemos cuando las representamos, es decir, al volverlas presentes mediante la memoria. Muchas veces al hacer esto nos damos cuenta del motivo por el cual sucedieron y no queda más que agradecer. Y no me refiero únicamente a las experiencias gratas, a los recuerdos bonitos de viajes o días en familia y amigos; sino también a las experiencias dolorosas, difíciles de digerir o a los anhelos incumplidos. En estos casos, con el paso del tiempo, volteas hacia atrás y te percatas de que incluso esas experiencias contribuyeron a perfilar lo que eres hoy.


Hay una íntima relación entre ser agradecido y ser feliz. He comprobado que decir "gracias" de corazón es el camino más corto para sentirte pleno y verdaderamente feliz. Al agradecer, el corazón se ensancha, irradia una luz que traspasa el cuerpo y hace que nuestro rostro dibuje una sonrisa. De hecho, es imposible agradecer y sentirse deprimido, triste o neurótico.


Pero, si bien sabemos lo que es la gratitud, lo que quizá ignoramos es lo que puede hacer por nosotros y su verdadero potencial y poder.
Podría decirse que la gratitud se expresa de cuatro maneras. Como:


  • Una reacción: cuando experimentamos algo que juzgamos bueno y conscientemente decimos "gracias". Esta es la gratitud como repuesta a un regalo, a un estímulo creado por las circunstancias o las personas. Así reconocemos al otro lo que hace por nosotros, lo cual constituye el principal ladrillo para tener una buena relación. Este tipo de agradecimiento suele ser momentáneo, pasajero, muy personal y subjetivo; incluso, de manera egoísta, podemos agradecer algo negativo.


  • Una actitud: cuando de antemano decidimos agradecer y disfrutar algo antes de que suceda. Por ejemplo, por la mañana, al plantearnos la intención de que pase lo que pase, haremos que el día sea agradable. Este agradecimiento requiere mayor conciencia que el acto de dar las gracias por las noches, lo cual con frecuencia puede convertirse en algo mecánico, pues desde chicos nos enseñaron a hacerlo.


  • Una intención incondicional: esta manera de agradecimiento requiere una gran fe, mayor conciencia y confianza en la vida. Implica la visión de que todo lo que acontece es y será por un bien o para nuestro bien. Así somos conscientes y agradecemos "lo que sea" que nos suceda, no importa si en el momento lo juzgamos bueno o malo, favorable o no, un éxito o un fracaso. Este tipo de agradecimiento es una filosofía de vida, es una decisión personal que implica ver que el Universo siempre está a nuestro favor. Optar por agradecer incondicionalmente los hechos de la vida y reconocerlos como una bendición, a pesar de que en ocasiones vengan envueltos en dolor o miedo, puede cambiar por completo nuestra forma de vivir. Recordemos que en la vida, 10 por ciento es lo que nos sucede y 90 por ciento es la actitud ante lo que nos sucede. Practicar una actitud incondicional de agradecimiento significa reconocer y honrar paso a paso lo que sentimos, sin resistirnos o luchar contra ello, con la humildad de rendirnos ante lo inevitable y confiar en que, con el tiempo, entenderemos el porqué.


  • Una verdad: aquí la palabra "agradecer" tiene "A" mayúscula: Agradecer como el "agrado de ser", es decir, con la certeza de que somos lo que buscamos. Este tipo de gratitud, más que una respuesta, una filosofía o una actitud, es darnos cuenta y conectarnos con la luz de la que estamos hechos; es despertar a la conciencia de que todo lo que buscamos –paz, amor, felicidad– ya está dentro de nosotros. Como dice mi maestro Robert Holden: "La felicidad no va y viene; lo que va y viene es nuestra conciencia de la felicidad".


Continuaremos…

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