jueves, 26 de marzo de 2015

Sin importar el tamaño de tu empresa, no te puedes dar el lujo de que tu publicidad aburra o confunda a los clientes (F: Eduardo Ruiz-Healy)


“La mejor forma de ser aburrido es no dejar nada afuera”
-Voltaire
Esta mañana de camino a la oficina me llamó la atención una cartelera. Me llamó la atención porque la luz roja del semáforo duró más de un minuto y no me alcanzó el tiempo para leer todo lo que estaba escrito en el anuncio ni para descifrar las más de 5 fotos que aparecían. Algunos textos ni siquiera eran legibles a la distancia.
No recuerdo de qué marca era ese anuncio. Mañana me vuelvo a fijar.
Al frente de ese anuncio hay una cartelera de Coca-Cola en el que aparece una lata roja grandota y un texto muy sencillo: Comparte una Coca-Cola con un amigo.
Algunos anunciantes sacan cuentas del alto costo de los medios de comunicación (spots de radio, prensa, TV, revistas, anuncios exteriores, etcétera) y llegan a la conclusión de que necesitan obtener el máximo retorno de esa gran inversión, colocando en sus anuncios toda la información que les es posible insertar en los espacios contratados.
Pero no hay forma más efectiva de obtener el efecto contrario en términos de retorno de la inversión que retacando la publicidad de información densa y aburrida sobre las características de los productos y servicios, los precios, beneficios y más detalles. Información interesante para el anunciante pero no para el público objetivo.
La publicidad debe ser entretenida. La gente prende la radio, entra a redes sociales o abre una revista para entretenerse y para informarse, no para ver la publicidad. Claro que el público entiende que la publicidad es parte integral del medio y que es necesaria para que este exista. Pero quieren ver publicidad que les llame la atención, que les diga algo interesante, que les cuente sobre algo que quieren escuchar.
Procure dar la información necesaria solamente y de una forma novedosa. Comunique los datos y características principales del producto, aquello que llamará la atención del cliente y lo invitará a investigar más sobre su marca, a llamar por teléfono, a entrar a su sitio web o visitar su punto de venta.
Por último, intente contar una historia que obtenga el interés del cliente de manera genuina, cree piezas de comunicación que su público quiera seguir viendo una y otra vez. Diga cosas bonitas, sorprendentes, graciosas, interesantes, importantes o que simplemente le agreguen valor a su público. No intente forzar su mensaje en la cabeza del cliente, mejor intente que las personas deseen ver el mensaje.
La próxima vez que se sorprenda a sí pidiendo a su publicista que le siga metiendo información a su anuncio, recuerde y considere seriamente que más es menos y que menos es realmente más.

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