martes, 29 de mayo de 2012

Científicos estadounidenses de la Universidad de Stanford han detectado la presencia de isótopos radiactivos en ejemplares de túnidos que habrían migrado desde Japón a la costa de California (EE UU) después del accidente nuclear de Fukushima. Aunque los niveles no son perjudiciales para la salud humana, los autores de la investigación opinan que se deberían estudiar más especies migratorias. (Revista muy interesante).

atun-rojo

Científicos estadounidenses de la Universidad de Stanford han detectado la presencia de isótopos radiactivos en ejemplares de túnidos que habrían migrado desde Japón a la costa de California (EE UU) después del accidente nuclear de Fukushima. Aunque los niveles no son perjudiciales para la salud humana, los autores de la investigación opinan que se deberían estudiar más especies migratorias.


"El atún rojo es un pez migratorio que a lo largo de su vida habita en distintas zonas del Pacífico Norte", explican los expertos. Los ejemplares "maduran en las aguas niponas del oeste del Pacífico y la mayoría migran hacia el este por la corriente oceánica de California al año o dos de vida", aclaran.


Los investigadores obtuvieron muestras de 15 ejemplares de atún rojo (Thunnus orientalis) en agosto de 2011 y detectaron la presencia de iones de cesio (137Cs y 134Cs). “En las mediciones que habíamos hecho previas al accidente nuclear detectamos cantidades insignificantes de 134Cs y ni rastro de 137Cs”, afirman los autores. Como los científicos conocen el patrón de migración de este pez, afirman que los ejemplares de un año o dos pescados en California en agosto de 2011 debían provenir de las aguas japonesas.

 

No obstante, las cantidades de isótopos detectadas en los atunes son un orden de magnitud inferior al límite de seguridad por el que se rige Japón. Y las concentraciones son más pequeñas que las de otros isótopos que se encuentran de manera natural en el pescado, como potasio-40, según se hace eco la agencia SINC.

 

Otras especies migratorias como tortugas, tiburones y aves marinas también podrían haber asimilado iones radioactivos y transportarlos en sus tejidos a otras zonas del Pacífico Norte y Sur”, especulan los científicos. Aunque el contenido de iones depende de factores como la estrategia de alimentación y el momento de migración, los autores creen que deberían ser objeto de estudio.

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