jueves, 12 de junio de 2014

¡Vivan los heroes que nos dieron goles! (F: Grupo Milenio)

Primer juego de México en el Mundial de Brasil, es a la hora de clases en las escuelas primarias y secundarias.
 
 
Así que los maestros seguramente suspenderán los cursos para ver el partido, a las 11:00 de la mañana.
 
 
En 1978, me tocó vivirlo, en la primaria.
 
 
El maestro llevó una televisión y suspendió las clases, con el argumento de que era un asunto de país. Todo el salón vio el juego en el patio de la primaria, pero ocurrió una tragedia. Ese día México perdió 6-0 contra Alemania.
 
 
Los profesores aprovechan el futbol para dar una lección de nacionalismo y patriotismo, pero lo hacen fuera del reglamento.
Un amigo me contó ayer que a su hijo le pidieron ya llevar las botanas para el viernes. Mi hijo me contó que el papá de un amigo llevará una televisión a la escuela para el primer partido de México contra Camerun. De hecho la Dirección del colegio autorizó dos televisiones por salón.
 
 
El futbol no es un tema que deba tocarse en las escuelas, bajo ninguna argumentación -si acaso como actividad física-, pero ha tomado tanta importancia en nuestra sociedad que los profesores no pueden evitarlo. Si no transmitieran el juego en clase, muchos no irían a la escuela ese día. Y a final de cuentas, el partido termina siendo una lección de amor a la patria y de nacionalismo, teniendo como héroes al Chicharito y a Rafa Márquez.
 
 
El futbol es entonces un tema de interés nacional. De hecho hoy paran también las fábricas de zapato en León. A la hora del juego, nadie puede pespuntar un zapato, ni clavar una tachuela. Los dueños de las fábricas llevan televisores al área de producción para dar la función y esperar un milagro.
 
 
El futbol es entonces lo más importante de lo menos importante, como dice Jorge Valdano. Y la alegría de un país depende de un gol. Mañana a las 11:00 de la mañana el país se paralizará frente al televisor para ver quien se convierte en el nuevo héroe de la Patria.
 
¡Una estatua para El Gullit!
 
¡Una calle para El Gallo!
 
Una escuela que se llame Cepillo Peralta.
 
Vivan los héroes que nos dieron goles.

miércoles, 21 de mayo de 2014

La última vez que vio león un tren de pasajeros (F: Milenio León Noticias)

Foto: La última vez que León vio un tren de pasajeros fue en 1995 

Por: Sofía Negrete

Viajar en tren, en la sección de primera es tan cómodo como viajar en un auto, con la diferencia que se tiene todo el espacio para andar de un lado a otro. El único momento en el que puede sentirse un movimiento brusco, es en el cruce de vías o en una curva.

Desde 1995 que un tren de pasajeros no cruzaba por León. Pero con motivo de dar a conocer el servicio intermodal Bajío-Chicago-Bajío, Ferromex hizo un recorrido de 30 minutos a sus invitados que inició en la zona conocida como La Estación y concluyó en el Puerto Interior en Silao.

El recorrido se hizo en el ferrocarril conocido como “Chepe”, en los vagones conocidos como de servicio de primera express; El Chepe actualmente cubre una ruta turística, por el norte del país, Chihuahua pasando por Barranca del Cobre, así como Los Mochis.

Cada vagón tenía un cupo para 64 pasajeros,  además de área comedor y bar, servicios que ayer no estaban en operación, además de amplios sanitarios con sistema ecológico y excelentes acabados.

Según el letrero que aún cuelga en lo que era la taquilla en la Estación del Tren en León, la última venta de boletos data de 1995, cuando entonces se cubría la ruta a México y Ciudad Juárez.

Por lo que ayer decenas de curiosos al ver el Chepe, un tren de pasajeros y no de carga como los que a diario pasan por esa zona, causó sorpresa y se apostaron cerca del ferrocarril hasta que partió en punto a las 1:50 de la tarde.

Al iniciar el recorrido, personal de Ferromex, hizo una serie de recomendaciones, “siempre se hacen, en caso de algún accidente o descarrilamiento, tienen que ubicar las salidas de emergencia que están a los lados o en el techo”.

Luego de 30 minutos de recorrido, Chepe, que trasladaba a empresarios, directivos de Ferromex, así como autoridades municipales, estatales encabezadas por el gobernador Miguel Márquez, llegó a su destino, la nueva intermodal Bajío-Chicago, ubicada en Guanajuato Puerto Interior.

El TREN PARA LEÓN SIGUE

Con motivo del viaje,  se le preguntó al  Gobernador sobre reactivar este servicio y el proyecto del Interurbano a lo que aseguró que aún se sigue negociaciones.

“En su momento, ya de llevarse a cabo dicho proyecto, facilitaría, mucho para nosotros el compartir vías y nosotros también apoyar el libramiento ferroviario de Irapuato que también que ya lo haría necesario”, indicó.

Al preguntarle directamente qué es lo que tiene atorado el proyecto para Guanajuato, respondió, “Bueno yo te podría decir el sistema de transporte de carga ferroviario ustedes lo vieron hace unos días con Kansas, hoy aquí con Ferromex estamos impulsándolo, es necesario el desarrollo propio del estado, lo hace necesario y no puede esperar, por eso decía que Guanajuato nadie lo detiene ya no lo podemos detener, el sistema de movilidad, yo también soy un convencido ya no se puede detener”.

Aseguró que se sigue revisando, el proyecto sigue caminando y actualmente ya se tiene en la Secretaría de Hacienda.



Viajar en tren, en la sección de primera es tan cómodo como viajar en un auto, con la diferencia que se tiene todo el espacio para andar de un lado a otro. El... único momento en el que puede sentirse un movimiento brusco, es en el cruce de vías o en una curva.

 
Desde 1995 que un tren de pasajeros no cruzaba por León. Pero con motivo de dar a conocer el servicio intermodal Bajío-Chicago-Bajío, Ferromex hizo un recorrido de 30 minutos a sus invitados que inició en la zona conocida como La Estación y concluyó en el Puerto Interior en Silao.

 
El recorrido se hizo en el ferrocarril conocido como “Chepe”, en los vagones conocidos como de servicio de primera express; El Chepe actualmente cubre una ruta turística, por el norte del país, Chihuahua pasando por Barranca del Cobre, así como Los Mochis.

 
Cada vagón tenía un cupo para 64 pasajeros, además de área comedor y bar, servicios que ayer no estaban en operación, además de amplios sanitarios con sistema ecológico y excelentes acabados.

 
Según el letrero que aún cuelga en lo que era la taquilla en la Estación del Tren en León, la última venta de boletos data de 1995, cuando entonces se cubría la ruta a México y Ciudad Juárez.

 
Por lo que ayer decenas de curiosos al ver el Chepe, un tren de pasajeros y no de carga como los que a diario pasan por esa zona, causó sorpresa y se apostaron cerca del ferrocarril hasta que partió en punto a las 1:50 de la tarde.

 
Al iniciar el recorrido, personal de Ferromex, hizo una serie de recomendaciones, “siempre se hacen, en caso de algún accidente o descarrilamiento, tienen que ubicar las salidas de emergencia que están a los lados o en el techo”.

 
Luego de 30 minutos de recorrido, Chepe, que trasladaba a empresarios, directivos de Ferromex, así como autoridades municipales, estatales encabezadas por el gobernador Miguel Márquez, llegó a su destino, la nueva intermodal Bajío-Chicago, ubicada en Guanajuato Puerto Interior.

 
El TREN PARA LEÓN SIGUE

Con motivo del viaje, se le preguntó al Gobernador sobre reactivar este servicio y el proyecto del Interurbano a lo que aseguró que aún se sigue negociaciones.

 
“En su momento, ya de llevarse a cabo dicho proyecto, facilitaría, mucho para nosotros el compartir vías y nosotros también apoyar el libramiento ferroviario de Irapuato que también que ya lo haría necesario”, indicó.

 
Al preguntarle directamente qué es lo que tiene atorado el proyecto para Guanajuato, respondió, “Bueno yo te podría decir el sistema de transporte de carga ferroviario ustedes lo vieron hace unos días con Kansas, hoy aquí con Ferromex estamos impulsándolo, es necesario el desarrollo propio del estado, lo hace necesario y no puede esperar, por eso decía que Guanajuato nadie lo detiene ya no lo podemos detener, el sistema de movilidad, yo también soy un convencido ya no se puede detener”.

 
Aseguró que se sigue revisando, el proyecto sigue caminando y actualmente ya se tiene en la Secretaría de Hacienda. 
 

viernes, 9 de mayo de 2014

Arrecife Alacranes: Santuario de aves marinas (F: Revista México Desconocido)

parque_nacional_arrecife_alacranes / Thor Morales

 

Ubicado al norte de las costas de Yucatán, este magnífico paraje natural -reconocido como Parque Nacional el 6 de junio de 1996-, es el increíble hábitat de numerosas especies de voladores. ¡Conócelo!

 
 
Ubicado a casi 140 km al norte de la costa de Yucatán, el Arrecife Alacranes tiene las islas más oceánicas del Atlántico mexicano. En ellas se pueden encontrar las mayores colonias de aves marinas del bobo enmascarado y el charrán sombrío. Las playas arenosas y la baja -pero densa- vegetación forman un paraíso para la anidación de las aves; a su vez, la alta productividad de los arrecifes coralinos provee un festín de comida abundante, rica y constante.

 

Colonias masivas que impresionan

Lo que más asombra al pisar Alacranes (además del color del mar y la blanca arena) es la gran cantidad de aves marinas en espacios tan pequeños. En las cinco islas que lo conforman: Isla Pérez, Isla Muertos o Desertora, Isla Desterrada, Isla Chica e Isla Pájaros anidan por lo menos nueve especies de aves y los números de algunas alcanzan los miles e incluso cientos de miles. Isla Pérez, por ejemplo, con 11 hectáreas puede llegar a tener más de 100,000 nidos de charranes sombríos (Onychoprion fuscatus), lo que hasta el momento de escribir estas líneas es la colonia más grande de México para esta ave. Además, alberga casi 4,000 nidos de charranes bobos (Anous stolidus), que representan la mayor colonia de México y quizá del Atlántico americano.
 
Isla Muertos, por su parte, mantiene la mayor colonia de bobo enmascarado (Sula dactylatra) de México. Con alrededor de 1,600 parejas, esta pequeña isla de casi 16 hectáreas se ve como un gran tapete blanco y verde en el que los bobos anidando se mezclan con la vegetación. Las otras especies como bobo pata roja (Sula sula), bobo café (Sula leucogaster), fragata magnífica (Fregata magnificens), charrán real (Thalasseus maximus), charrán de sandwich (Sterna sandvicensis) y la gaviota reidora (Leucophaeus atricilla) suman algunos cientos de nidos que se encuentran principalmente en las islas más grandes, Desertora y Pérez.
 
Investigando un poco se entiende que esta enorme concentración de aves marinas tiene uno de sus orígenes en que cerca de las islas hay zonas de surgencias, corrientes de agua fría que emergen desde el fondo marino, levantando a su paso sedimentos que se convierten en abundante alimento, por lo que hay una gran cantidad de animales, desde peces hasta aves, pasando por mamíferos marinos. Eso, aunado a la enorme diversidad de la vida en el arrecife, son dos factores determinantes para la riqueza de aves marinas y los números en que se agrupan para tener a sus polluelos.

 

 

Retos de conservación

Las aves que anidan en este escenario, reconocido como Parque Nacional el 6 de junio de 1996, se alimentan de peces pelágicos (como voladores, sardinas, entre otros), base de la cadena alimenticia de otros peces y mamíferos marinos como delfines y algunas ballenas. En términos sociales, esos pequeños peces son el alimento de especies de importancia comercial y de subsistencia para pescadores de Puerto Progreso. La complejidad ecológica de un ecosistema tan diverso es un reto para la investigación y la sociedad. Conocerlo mejor brindará claves para la conservación de su biodiversidad, así como el uso sustentable y racional de los recursos pesqueros. Al ser un Parque Nacional tiene ciertas restricciones para la actividad productiva, a la vez que es un área protegida con “vocación” para la visita y el ecoturismo. Su localización tan remota lo hace poco accesible, lo que en términos de conservación es favorable. La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) tiene una estación de campo en Isla Pérez y su personal mantiene vigilancia constante en el parque. Sin embargo, en términos de investigación, conservación y divulgación hay mucho camino por andar. En este sentido, las colonias de anidación masivas como la del charrán sombrío y el bobo enmascarado representan una excelente oportunidad para entender mejor el ecosistema, un pretexto para su conservación y, sin duda, imágenes e información para la divulgación.
 
 
Para la conservación de las colonias de aves marinas y los arrecifes coralinos es necesario sacarlos a la luz, que los mexicanos conozcan este tesoro, lo valoren y de manera directa o indirecta contribuyan a mantener esas islas en el estado en que hasta ahora se mantienen. Si queremos conseguirlo es necesario comprender mejor el ecosistema, incluyendo a los humanos y sus actividades. Igual importancia tiene poder crear un vínculo que permita la conservación para beneficio de todos.

 

 

Antes... un poco temido

La presencia del Parque Nacional Arrecife Alacranes comenzó a figurar en los mapas de navegación básicamente desde la época de la Colonia. Su importancia y fama surgieron por sus “temidas” formaciones coralinas que hicieron encallar decenas de navíos. Incluso hay historias en las cuales se sugiere que el nombre se debe al peligro oculto y latente que representaban la islas y la plataforma arrecifal para navegantes poco experimentados. Esta oscura fama y su lejanía del México continental llevaron a una especie de olvido a las cinco islas y con ellas a las miles de aves marinas que en ellas anidan. Con todos los obstáculos que pudieran encontrar las expediciones naturalistas y científicas a estas islas sólo unas pocas prosperaron y aunque en la mayoría se puso énfasis en los arrecifes coralinos y las formaciones geológicas, en todas se hace mención al gran número de aves encontradas. Recientemente un grupo de ornitólogos se ha conformado para retomar las últimas expediciones y monitoreos de las colonias de aves marinas que datan de 1999. Desde el 2009 hemos visitado las islas para comenzar a generar información sobre el número y la dinámica poblacional de algunas especies, principalmente el bobo enmascarado, el bobo patas rojas, el charrán sombrío (Onychoprion fuscatus), el bobo café y la fragata magnífica.

 

 

Datos de visita

-Es necesario acudir a la oficina de la CONANP en Mérida para solicitar información sobre los prestadores de servicios autorizados (Calle 18, Núm. 120, Itzimná, Tel. 01 (999) 926 0077).
-Seguir las recomendaciones del personal del parque y cubrir el pago de los derechos de visita, pues estos recursos se destinan a la conservación de las áreas naturales protegidas de México.
-La temporada primavera-verano permite observar la mayor concentración de aves en el año.
-De junio a octubre en sus playas llegan a anidar varias especies de tortugas marinas, principalmente la carey (Eretmochelys imbricata) y la verde (Chelonia mydas).

jueves, 27 de marzo de 2014

Parque Los Cárcamos reúne a vendedores de productos orgánicos (F: Periodico AM de León Guanajuato)





La Dirección de Economía y de Atención a Pymes anunció el evento de venta de productos orgánicos, artesanales y sustentables que se realizarán este fin de semana en el Parque Los Cárcamos.
 
El evento, organizado para festejar el primer aniversario del mercado de Productos Orgánicos, Artesanales y Sustentables, estará abierto al público el sábado 29 de marzo, de 10 de la mañana a 5 de la tarde, y el domingo 30 de marzo, de 9 de la mañana a 5 de la tarde.
 
Al evento asistirán alrededor de 60 vendedores de productos naturales como: pan artesanal, mermelada, quesos y otros productos.
 
La Dirección de Pymes aportó alrededor de 40 mil pesos para apoyo del evento.
 
Los expositores son de León, San Miguel de Allende y Dolores Hidalgo. También participarán los comerciantes del mercado de Granjeros y la expectativa es que más vendedores se sumen al proyecto de venta que se realiza cada domingo de 9 de la mañana a 5 de la tarde en el parque Los Cárcamos.

Teatro Ángela Peralta, un espacio resucitado en Mazatlán. (F: México Desconocido)

teatro_angela_peralta_mazatlan_sinaloa / María de Lourdes Alonso

 

Te presentamos la historia del rescate de este recinto, inaugurado en 1874 (con el nombre de Teatro Rubio), en donde, debido a una enfermedad, el “Ruiseñor Mexicano” nunca llegó a cantar.

 
 
 
Reconstruido dos veces e inaugurado tres, el Teatro Ángela Peralta de Mazatlán es hoy en día una magnífica sala que, además de su bella arquitectura, cuenta con los adelantos más modernos para presentar espectáculos.
 
 
La primera piedra se puso en 1869, la última en 1992, y en octubre de ese año se inauguró el nuevo Teatro Ángela Peralta con una producción de la ópera Carmen de Bizet. La cantó la compañía de Bellas Artes con artistas invitados salvo el coro infantil, que era local, y el director de orquesta, que fue el maestro mazatleco Enrique Patrón de Rueda. Ésta fue la segunda reconstrucción y la tercera inauguración del inmueble porque así es el trópico, se enseña con los teatros que pretenden robarle con sus espectáculos cámara a los celajes, ciclones y selvas de su propia y espectacular naturaleza.
 
 
Inaugurado por primera vez en 1874 como Teatro Rubio (nombre dado en honor a don Manuel Rubio, su constructor original), esta edificación era entonces una modesta sala popular que pronto cambió de manos y, modificada radicalmente entre 1878 y 1880, se reinauguró como la sala "mas cómoda y elegante del puerto, con sus 15 juegos de decorados pintados expresamente en París". ¿Cómo serían esos decorados? Entre ellos tenía que haber telones representando un florido jardincito y un calabozo, ambos para el Fausto de Gounod.
 
 
No podía faltar un gran parque romántico y una perspectiva de aristocráticos salones que igual servirían para la Traviata que para Lucía de Lammermoor. Así eran los decorados teatrales antes del cine, pero los 15 pintados en París para este teatro mazatleco nos los tenemos que imaginar puesto que ya no son más que una curlosa estadística de su historia. Debía oler a nuevo todavía en 1883, cuando llegó un barco de San Francisco con la compañía de Ángela Peralta a bordo. El "Ruiseñor Mexicano", como le decían sus adoradores, había programado la "Lucía" como estreno en Mazatlán, pero la diva, que ya venía enferma, murió sin haber cantado una sola nota en el teatro que ahora lleva su nombre.
 
 
A pesar de este suceso tan poco grato, el Teatro Rubio prosperó lo suficiente como para mantenerse en buen nivel artístico hasta los años de la Revolución. Sin embargo, los cómicos de la lengua no olvidaban el antecedente de la Peralta y entre las compañías itinerantes, nunca sobradas de fondos, se conocía a Mazatlán como "el cementerio" porque ahí morían las desahuciadas, y ahí era donde los empresarlos huían con la taquilla de la última noche dejando a los artistas varados y empeñados en sus casas de asistencia.
 
 
A principios de este siglo, el maestro Martínez Cabrera (tío del célebre constitucionalista don Antonio Martínez Cáez) llegó a Mazatlán a establecer una academia de música. Talento local sobraba y con él, el maestro logró formar pianistas, violinistas, cantantes y coros, llenando de entusiasmo a varias generaciones de mazatlecos.
 
 
En 1914, Martínez Cabrera presentó en el Teatro Rubio la Cavallería Rusticana de Leoncavallo con un elenco totalmente local. El papel de Turiddu lo cantó un joven tenor de apellido Maxemin; el de Lola, la mezzosoprano María Hass Canalizo, y Santuzza lo hizo Elvira Rivas, abuela paterna precisamente del maestro Enrique Patrón de Rueda. Con la Revolución -o más bien con la guerra civil que provocó Victoriano Huerta después de la revolución de Madero- vino la desacralización artística del teatro y comenzó su época de milusos. Al principio de esta era, mítines políticos y de guerrilleros -en fotos tomadas desde el segundo balcón aquello parecía almacén de sombreros- alternaban con bailes "de mascaritas" en carnaval.
 
 
Luego vino la época boxística. El ring se levantaba en el centro del lunetario. En esa época, el rey era el boxeador Joe Conde, ídolo mazatleco con algunos campeonatos nacionales en su haber. Los sinaloenses que eran niños en los años treinta aún recuerdan sonrientes las periódicas visitas de Fu Manchú. Este prestidigitador, que hablaba español con fuerte acento inglés y se hacía pasar por chino, traía siempre, aparte de sus memorables trucos y chistes, un deslumbrante fin de fiesta en el que transformaba a sus bailarinas en mariposas King size todas. En los años de la Segunda Guerra Mundial, el Teatro Rubio se convirtió en el Cine Ángela Peralta, y en la oscuridad de las funciones se inició su deterioro definitivo.
 
 
Clausurado como cine en 1964, durante un par de años se siguió usando como taller para las carrozas de la Reina del Carnaval y sus carros alegóricos, y en el carnaval de 1969 se abrió por última vez para ofrecer una función de lo que en tiempos más inocentes se llamó bataclán y después burlesque. Ya desde entonces bullían la idea de reconstruir el teatro y artistas como Carmen Montejo, Amparo Montes y Nati Mistral lo visitaron y, sin excepción, ofrecieron regalar un recital a beneficlo de la reconstrucción. En una ocasión, cuando aún servía de taller y los carpinteros daban sus martillazos, Ernestina Garfias, que había cantado la víspera en los Juegos Florales, probó su acústica lanzando dos o tres agudos tan brillantes que los obreros se engarrotaron y en el silencio sólo se escuchó el revoloteo despavorido de los murciélagos. Seguía resonando el espacio como casa de ópera.
 
 
En 1975, el ciclón Olivia, el más violento que ha padecido Mazatlán, le dio el tiro de gracia al edificio. Levantó el techo, que era de madera, y lo estrelló con tal furia contra el interior mismo del teatro que rompió su balconería de hierro vaciado y dejó hecho pedazos el maderamen del foro. Diez años duró a la intemperie, lo suficiente para que la selva de ficus en que está fincado Mazatlán reconquistara esa parcela. Un gigantesco amate se adueño del foro y creció tanto y tan aprisa que los muros y balcones del teatro parecían de una casa de muñecas. Otro ficus con ilusiones de jardín colgante salió del tercer balcón. En fin, en poco tiempo la vegetación cubrió el lunetario y las estructuras del techo parecían más un avión que se había estrellado en la jungla que las ruinas de un teatro. Así era el teatro, una ruina en la selva, cuando se inició su rescate en 1986. El presidente municipal de Mazatlán, José Ángel Pescador y su esposa lograron interesar al recién estrenado gobernador Francisco Labastida Ochoa y a su esposa la doctora María Teresa Uriarte, directora de Difusión Cultural del Estado, y a partir de ese momento el proyecto dejó de ser un sueño guajiro de los porteños para convertirse poco a poco en la realidad actual.
 
 
El primer festival cultural que se verificó en este teatro, se llevó a cabo a cielo abierto al pie del gran ficus. Ahí se construyó un tablado rústico para acomodar un piano, un pianista y a la soprano Gilda Cruz Romo. Mientras ella nos cantaba un recital de canciones románticas mexicanas –Ileder tropical- una luna llena salió de atrás del derruido muro y se fue trepando como paloma de plata por las ramas del gran ficus hasta que, al terminar el recital, salió al cielo limplo y estrellado para llenar con su resplandor hasta el último rincón del teatro. En aquella ocasión Gilda cantó bien, la luna sobreactuó. Cuatro festivales más se hicieron así a la intemperie, otros dos bajo techo y sólo el último del régimen de Fransisco Labastida se llevó a cabo con el cielo raso carmesí, y ¡bendita modernidad! aire acondiclonado.
 
 
El resultado final acabó por trascender con mucho el proyecto original. Éste se limitaba a rescatar el puro edificio por ser el principal monumento arquitectónico de Mazatlán, una magnífica reliquia decimonónica de fachada neoclásica e interior barroco, pero bajo la dirección del arquitecto Juan León Loya, se logró no sólo restaurar fielmente la fábrica original sino también construir dentro de ese cascarón un teatro moderno con todas las ventajas de acústica, isóptica, iluminación y control electrónico de la tecnología teatral. Para ello se le tuvo que dar mayor inclinación al piso de la luneta, se bajo el nivel del foro y se abrió un foso para una orquesta de 80 músicos. Y fue así como se terminó la segunda reconstrucción, 123 años y 15 millones de nuevos pesos después de que don Manuel Rubio pusiera la primera piedra de ese teatro que los mazatlecos por fin pudieron inaugurar por tercera vez en octubre de 1992.